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Llegó el frío y, con él, la apertura del albergue municipal que recibe y atiende a las personas de situación de calle. El lunes, unas 60 personas han dormido en el centro municipal Ana Medina, las instalaciones que la Alcaldía ha dispuesto para dar acogida a las personas sin techo durante estos días fríos.

Un operativo nocturno conjunto realizado entre la Policía y la Guardia Municipal recorrió las calles de Santa Cruz para recoger a personas en situación de calle y ofrecerles un espacio acogedor. 

El secretario de Seguridad Ciudadana del municipio, Carlos Alberto Méndez, estuvo al frente de la intervención que trasladó a estas personas al albergue temporal. La autoridad pide a la población llamar a la línea municipal del COEM 800 125700 si conoce de personas que requieran ser trasladadas al albergue.

El centro Ana Medina, como se lo nombra habitualmente, es un predio de 6 hectáreas ubicado en la avenida Virgen de Luján, entre el octavo y noveno anillo de la zona este de la capital cruceña. El centro cuenta con 8 bloques y se divide en dos áreas, el centro municipal de Rehabilitación de Drogodependientes, que actualmente opera con unas 50 personas residentes; y el centro Ana Medina, que nació como espacio para atención especializada a mujeres víctimas de maltrato, pero se ha adaptado a las necesidades del municipio.

Al inicio de la pandemia, se utilizó como un centro de aislamiento para pacientes con síntomas leves de Covid-19. Con el alta de los pacientes o el traslado a otros centros, el Ana Medina se desinfectó adecuadamente para funcionar como albergue municipal de acogida a personas en situación de calle.

Méndez explica que ambas instalaciones funcionan juntas, pero cuentan con una separación física que las mantienen independientes. Las instalaciones cuentan con amplios espacios de recreación, canchas deportivas, gimnasio, comedores y enfermería. Además, las terapias ocupacionales y motivacionales permiten a los residentes disponer su tiempo de manera productiva.

Antes de ingresar al centro, un equipo de profesionales realiza una evaluación para descartar posibles síntomas de Covid-19

Carlos Méndez asegura que las personas en situación de calle estaban expuestas no solo al frío, sino también al contagio por el coronavirus. 

Este año, por la situación de la pandemia, se ha establecido que los residentes no puedan salir del centro durante el día para minimizar el riesgo de exposición a la enfermedad.

La alarma sanitaria y la prolongada cuarentena ha agudizado la crisis que se vive en la ciudad. El albergue no solo ofrece un techo de resguardo a las personas de situación de calle; Méndez apela al sentido de protección y seguridad que se percibe en el centro. 

“Cuentan con talleres de artesanía, terapias de orientación espiritual, canchas y tableros de ajedrez. Para este fin de semana estamos alistando un campeonato contra la Guardia Municipal”.

Durante la permanencia en el Ana Medina, los residentes, algunos de ellos extranjeros, aportan al mantenimiento de las instalaciones. “Son personas con formación profesional y, por su situación, están en la calle, pero colaboran con el cuidado del jardín o la instalación de alguna conexión eléctrica”, comenta. 

Por parte del municipio, cuentan con un servicio de catering, que ofrece cinco comidas al día, y una empresa que realiza la limpieza, que también incluye desinfección y fumigación.


Policía y Guardia Municipal coordinan la seguridad y vigilancia del recinto. Los gendarmes custodian los dos ingresos que tienen las instalaciones, mientras que la Policía patrulla la zona para resguardo de vecinos y residentes.

El centro municipal de Rehabilitación de Drogodependientes funciona de manera similar. El personal especializado, compuesto por paramédicos, enfermeras y psicólogos, acompaña las terapias de desintoxicación que todos los residentes deben cumplir. Además, con las terapias ocupacionales tratan de reactivar la motivación que, en muchas ocasiones, han perdido fruto de las dependencias.

El ingreso de los pacientes al centro de drogodependientes “es por su voluntad. No se los puede retener”, señala Méndez y agrega que los residentes llegan  porque son derivados por la policía "y no deberían estar ni en una celda, ni en la calle”.