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A un día de anunciarse nuevas medidas en el marco de la cuarentena dinámica que rige en la capital cruceña, la alcaldesa interina Angélica Sosa considera que se debe buscar un equilibrio para no encerrar a la población con un retorno a la cuarentena rígida y más, según las proyecciones que hay dentro de la comuna, cuando el pico de contagios podría llegar en el próximo mes de febrero.

La autoridad explicó que se buscarán los mecanismos para evitar este escenario, ya que hay un millón de personas que viven del día a día en la urbe cruceña y que se registrarán más contagios porque ahora empezaron a aplicarse más pruebas para detectar a los enfermos con Covid-19.

Si bien  la cuarentena rígida es una de la propuestas impulsada desde el Servicio Departamental de Salud (Sedes), Sosa manifestó que cada municipio de Santa Cruz debe exponer y tomar sus decisiones de acuerdo a su realidad y en la capital cruceña se hará prevalecer su autonomía.

"Si vamos a ir a la trágica, nos encerramos. Querían encerrarnos el 1 de diciembre. Lo que tenemos que explicar a la población es que van a seguir subiendo las cifras porque por una ineficiencia de la política departamental y nacional antes no tenían pruebas, ahora tenemos en 20 minutos las pruebas. Hay que ver cuál es la tasa de letalidad", expresó Sosa.

La Alcaldía expondrá la tasa de letalidad en la capital cruceña y  se asumirá lo que sea conveniente para la ciudad y la población, según la alcaldesa interina. Además, la comuna podría asumir nuevas medidas desde mañana, que serían la prolongación de la cuarentena dinámica que rige en la ciudad desde la semana pasada. Esas medidas están siendo analizadas y serán expuestas por el Comité de Operaciones de Emergencia Municipal (COEM). 

Entretanto, a este tire y afloje se suman los diferentes sectores económicos que rechazan la cuarentena rígida, además de los horarios de trabajo y circulación. El rechazo llega desde el sector gastronómico, los supermercados, el transporte, gremiales e incluso el sector empresarial que aglutina la Cámara de Industria, Comercio, Servicios  Turismo (Cainco). 

Consideran que el aparato productivo cruceño no debe volver a parar y que la medida pone en peligro al menos medio millón de empleos.

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