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No hay control. Y eso no es novedad en los últimos días. Durante el fin de semana, EL DEBER recorrió algunas calles cruceñas y constató la flexibilización de las medidas de bioseguridad por la Alcaldía, como el distanciamiento físico y el uso del barbijo. No se observó a los funcionarios municipales haciendo cumplir las disposiciones vigentes de la comuna cruceña en plena época de pandemia.

Por un lado estaban los que salieron a celebrar el Día del Padre en familia. Restaurantes llenos en la zona de la avenida Uruguay y en la Villa Primero de Mayo, así como discotecas y karaokes en la zona de la avenida Cañoto; y rocolas en zonas aledañas a la Feria Barrio Lindo (sobre el cuarto anillo) y a la Terminal Bimodal.

Es más, hay quienes justifican la apertura de sus locales, aduciendo que organizan una fiesta por una única vez y porque la gente lo pide. Pero es esa gente la que se expone al contagio de coronavirus en una ciudad en la que se siguen infectando las personas a causa del Covid-19. 

Y hay boliches para todo bolsillo, desde Equipetrol hasta el Plan 3.000; la gente presume de sus juntes y salidas en redes sociales.

Si bien es legítimo operar negocios, existe una normativa municipal vigente que establece una cuarentena dinámica con vigilancia comunitaria activa que prohíbe los "eventos de carácter masivo que generen aglomeración de personas" y hay casos a la vista que incumplen dicha normativa.

En el caso de los restaurantes solo se permite un aforo del 30% en espacios cerrados y un aforo de 50% en espacios abiertos o semicubiertos, de acuerdo a la normativa vigente, manteniéndose todas las medidas de bioseguridad. Incluso no se deberían sentar más de ocho personas en una misma mesa y se tendría que respetar el debido distanciamiento. 

Mientras esto se da, todavía hay familias que sufren en las camas de hospitales o clínicas a raíz del coronavirus.

Buscando una respuesta de la municipalidad cruceña, desde el aparato de comunicación, que en meses anteriores exhibían imágenes y videos de controles que se realizaban a diario, adujeron que iban a "consultar" sobre el asunto, pero hasta el cierre de esta nota no hubo respuesta de ninguna autoridad municipal. La alcaldesa interina, Angélica Sosa, tampoco ha aparecido para referirse a las nuevas medidas que se implementarán para hacer frente a una tercera ola de contagios.

Esta situación se da en un contexto en el que se siguen registrando contagios  de coronavirus y que en países vecinos, como Brasil, las muertes aumentan debido a la nueva cepa que les afecta. Durante el fin de semana (sábado y domingo) se reportaron 286 nuevos infectados y 5 fallecidos, según los registros del Servicio Departamental de Salud. 

Carlos Hurtado, gerente de Epidemiología del Sedes, manifestó que hay mucha preocupación en las autoridades porque hay un riesgo inminente de que pueda darse la tercera oleada de casos de Covid-19, por la nueva cepa proveniente del Brasil, y lamentablemente menos del 1% de la población ha sido inmunizada hasta el momento.

Hurtado informó que se ha desplegado un equipo para hacer vigilancia epidemiológica en las fronteras y atender cualquier situación que se pueda presentar.

Y es que la variante brasileña del coronavirus ya circula en la región. Hay cinco estados venezolanos en los que se confirmó la presencia de la nueva cepa, según el reporte de Unión Radio. Del mismo modo, en Colombia ya se registró la primera muerte por la nueva cepa, que  hace estragos en territorio brasileño y no se descarta que esté en territorio boliviano. De ahí nace la preocupación del Sedes.

 Las experiencias de Manaos, la ciudad amazónica de Brasil más afectada por la variante P.1, sugieren que la cepa podría ser hasta dos veces más transmisible que el virus previo de Covid-19 en esa localidad, indica el primer estudio detallado sobre el tema, según el reporte de la BBC.

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