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Un centenar de funcionarios municipales, la mitad de ellos gendarmes, se asentaron en el camellón y en la rotonda de la avenida Piraí y tercer anillo externo del mercado Abasto para evitar que regresen a posesionarse los ambulantes que fueron combatidos a mediados de semana, como parte de la política de la Alcaldía de reordenamiento de mercados.

Los gendarmes, bien pertrechados para evitar posibles ataques de los comerciantes, realizan turnos de 24 horas para cuidar que las áreas públicas no vuelvan a ser ocupadas.

Asimismo, funcionarios y fiscalizadores de las oficinas de Espacio Público, SER, Transparencia y Jurídica tomaron el camellón, aprovechando la sombra de dos coposos flamboyanes.

Aunque los dirigentes de los ambulantes no aparecieron por la mañana, sí lo hizo el exasambleísta del MAS Lucio Vedia, que anunció que unirá a los comerciantes de los demás mercados para hacer una férrea defensa, pues no permitirán ser desalojados. Además, Vedia dijo que investigará a familiares y al entorno de la presidenta del Concejo, pues tiene denuncia de que han sido favorecidos con la adjudicación de obras municipales. EL DEBER intentó conocer la opinión de la autoridad aludida, pero no fue posible hasta el cierre de esta edición. El que sí respondió a Vedia fue el concejal Jesús Cahuana, presidente de la comisión de Mercados, que señaló que el masista es un  “cadáver político” que busca protagonismo.

Reunión vespertina
El cabildo que por la mañana anunció Vedia se realizó a las 16:00, donde los dirigentes de los ambulantes del Abasto recibieron el apoyo de sus similares de La Ramada, Los Pozos y del Plan 3.000, que se declararon en emergencia y aseguraron que la comuna no los moverá de donde ahora venden, formando, además, el comité de defensa y unidad del Abasto. “Nos sentimos acorralados, las ventas han bajado el 50%. Le pedimos al ministro Carlos Romero que instruya a la Policía que no nos reprima”, expresó el dirigente César Parejas.
Su colega de La Ramada, Amarildo Arroyo, llamó traidor al concejal Cahuana. “Mejor es morir peleando aquí que morir de hambre en otro lugar”, acotó.

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