Con un discurso bastante simbólico, la presidenta de la Asamblea Legislativa Departamental (ALD) de Santa Cruz, María René Álvarez, dio por inaugurado un nuevo ciclo en el Gobierno Autónomo Departamental de Santa Cruz, al tomar juramento a Juan Pablo “JP” Velasco Dalence como gobernador cruceño, por la gestión 2026-2031.
A 18 años de la aprobación del estatuto autonómico, Álvarez evocó las luchas cruceñas como un proceso inconcluso, más cercano a una tarea en construcción que busca mayores recursos y nuevas competencias.
El discurso también introdujo la reivindicación del carácter diverso de los cruceños. Desde su identidad chiquitana, la presidenta articuló una visión que integra a pueblos indígenas como guarayos, guaraníes, ayoreos, mojeños y yuracarés dentro del proyecto autonómico.
En términos políticos, Álvarez delineó un escenario desafiante. Reconoció que la nueva gestión parte “prácticamente desde cero”, lo que redefine el rol de la Asamblea: no solo legislar, sino sentar las bases de un modelo institucional más sólido.
En esa línea, “la jaguar chiquitana” insistió en la necesidad de una relación equilibrada entre el órgano legislativo y el ejecutivo departamental, bajo el principio de división de poderes, pero con el objetivo común de recuperar la confianza ciudadana.
La agenda planteada por María René Álvarez combina varios objetivos de antaño, con algunos mucho más nuevos: la defensa del territorio y del medio ambiente, la necesidad de fortalecer la salud, impulsar la educación técnica y enfrentar el crimen organizado.
Sin embargo, la presidenta de la ALD dejó en claro que el hilo conductor de la nueva gestión será la construcción de una autonomía “real”, entendida como capacidad efectiva de gestión y no solo como reconocimiento constitucional.