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No será fácil y ya quedó demostrado en la primera sesión preparatoria para la transición. Las alianzas que se realicen dentro de la Asamblea Legislativa Departamental (ALD) será el pilar fundamental para que el gobernador, Luis Fernando Camacho, cuente con gobernabilidad los próximos cinco años.

Con solo 11 asambleístas de su agrupación, de los 28 que conforman la ALD, Camacho no consigue llegar a la mayoría simple (15) que necesita para gobernar con tranquilidad y más lejos aún está de los dos tercios (19) que requeriría para aprobar ciertas normas que serán debatidas en las próximas gestiones en el hemiciclo departamental.

La primera jugada fue a su favor, cuando los legisladores electos decidieron dar su voto a Zvonko Matkovic para que dirija la asamblea, situación que se produjo luego de la alianza que la bancada de Creemos sostuvo con Ybar Antelo (Asip), Roberto Urañavi (asambleísta indígena guarayo) y dos votos más que se desconocen, pero que se cree podría ser de legisladores del MAS.

La llave la tienen ellos

Los pueblos indígenas chiquitano, guarayo, ayoreo, guaraní y yuracaré-mojeño, que cuentan con un representante cada uno en la ALD, serán quienes tendrán la llave para que Camacho pueda gobernar sin problemas con la mayoría simple.

Aunque la bancada indígena se vio dividida en la elección de la directiva de la asamblea. De los tres presentes (el ayoreo y el chiquitano aún no cuentan con representante), uno, Roberto Urañavi de los guarayos, se integró a la bancada de Creemos, mientras que Ramiro Valle, de los guaraníes, con los del MAS.

En el caso de Wilson Cortez, de los yuracaré-mojeño, estuvo en medio de ambos bandos, pero finalmente asistió a la elección de la directiva dando el quórum necesario, aunque su voto fue de abstención.

“La Asamblea refleja la polarización del MAS y el antiMas en Santa Cruz. Está fielmente representada. Será una gestión de disputa, teniendo en cuenta una frontera ideológica entre Creemos y el MAS, además de lo que representa la figura de Camacho como antípoda del MAS”, señaló en su momento el politólogo, José Orlando Peralta.

El analista considera que la gestión, para determinadas normas, va a ser conflictiva y dependiendo de la circunstancia, de las prioridades, exigencias y de los recursos económicos.

Disputas por curules

Existen aún disputas por los curules indígenas de los pueblos chiquitano, ayoreo y guaraní.

En el caso de los ayoreos, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) ordenó que se vuelva a repetir la elección del asambleísta mediante la convocatoria realizada por Tari Chiqueno. La misma ya fue realizada y se espera el informe del Servicio Intercultural de Fortalecimiento Democrático (Sifde) para que pase a Sala Plena del mismo.

Sobre la elección de Aida Melgar, del pueblo chiquitano, se conoció que, luego del informe del acto eleccionario enviado por el Sifde a asesoría legal, la asambleísta indígena electa no cumple con los requisitos de elegibilidad establecidos por las normas y procedimientos propios de este pueblo, establecidos en el procedimiento de elección y su misma convocatoria. Éste informe deberá ser enviado a Sala Plena del TED, quien tiene la última decisión del caso.

Finalmente, sobre el destino de Ramiro Valle, del pueblo guaraní, el TSE aún debe debatir sobre la apelación a su credencial realizada por 10 capitanes.

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