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Cada 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el Alzheimer, un trastorno neurodegenerativo que, por el momento, no encuentra una cura. La Asociación Alzheimer Bolivia aglutina a pacientes y familiares para ofrecerles apoyo y atención permanente.

La doctora en neuropsicología Ninoska Ocampo participa como presidenta de la Asociación Alzheimer Bolivia. Junto con familiares de pacientes trabaja a diario para mejorar las condiciones y el acceso al sistema de salud que alivie la carga que asumen.

El alzheimer está catalogado como una enfermedad progresiva que afecta a la memoria y limita diversas funciones mentales. “Como un trastorno neurocognitivo se caracteriza por la pérdida de recuerdos y las capacidades para tomar decisiones”, señala Ocampo.

Convivir con esta enfermedad afecta a la vida cotidiana. “Se pierde el nivel de autonomía e independencia de la persona. Según avanza, se pierde la noción de las cosas, se olvida el nombre de todo lo que rodea, confunde a las personas”, aspectos que vuelven compleja la convivencia.

Hasta el momento, no se ha descubierto un tratamiento terapéutico curativo capaz de revertir el alzheimer. Se ha logrado frenar el deterioro neuronal y mejorar la calidad de vida de los pacientes mediante estimulación cognitiva y psico- educación que acompañan a algunas medidas farmacológicas.

Desde la institución han impulsado el portal digital Recuerda, que ofrece de manera gratuita “fichas de trabajo para realizarla con los familiares. Incluye cuidados cognitivos, físicos, médicos y psicoemocionales, adecuados al nivel de la enfermedad y que contempla diversas actividades para el día a día”.

Identificar los síntomas

La literatura médica señala que la edad de riesgo comienza a partir de los 75 años, “pero la presencia de otros factores que pueden alertar sobre el desarrollo de un trastorno neurocognitivo se evidencian con anterioridad”, advierte Ocampo.

Los olvidos o la pérdida de la memoria son parte de las alarmas vinculadas al alzheimer. En una primera etapa se presentan olvidos progresivos, dificultades en el lenguaje, cambios de personalidad o de humor y desorientación espacio temporal.

Una segunda etapa complica los síntomas que se manifiestan en la dificultad para reconocer a familiares y amigos cercanos, la falta de retención, inquietud, dificultad para expresar pensamientos o descuidos en el vestir. En esta etapa, el paciente requiere asistencia para vivir, puesto que perdió su autonomía.

La tercera etapa y la más profunda de la enfermedad evidencia una falta de capacidad para comunicarse, la pérdida de habilidades básicas como caminar o sentarse o dificultad para alimentarse.

La doctora Ocampo recomienda prestar atención a los olvidos y diferencias “aquellos que presentan las personas mayores y son olvidos benignos, fruto de los años, de los olvidos patológicos que responden a la falta de unión en las neuronas y afectan a las capacidades básicas de expresión”.

¿Se puede prevenir?

Es uno de los interrogantes más frecuentes que debe atender Ocampo. Antes de nada, enfatiza que el alzheimer no es una enfermedad contagiosa por lo cual “estamos obligados a ofrecer el cariño y comprensión a los pacientes”.

Señala que es una enfermedad de “condición genética que solo se hereda en el 5% de los casos”. Algunos hábitos saludables como la alimentación o el ejercicio regular evitan que se desarrolle la enfermedad. Para Ocampo, el cerebro también puede ejercitarse al igual que el cuerpo y así prevenir la degeneración neuronal.

“Se trata de engrosar la reserva cognitiva variando las cosas que hacemos a diario, cambiando las rutinas marcadas, desarrollando entretenimientos diferentes que supongan un reto permanente a las habilidades”, recomienda Ocampo.

Proyección en Bolivia

La Asociación Alzheimer Bolivia desconoce las cifras reales de pacientes en el país. En el año 2018 se consideró que en el país existían 24.000 pacientes con alzheimer, aunque son datos estimados que no responden a un registro médico.

Lo preocupante para Ocampo radica “en la proyección que estima la Organización Mundial de la Salud para el 2050 y anticipa un incremento de 443% en los casos de Alzheimer”. Entre las razones para validar el dato, la OMS apunta al “aumento de la esperanza de vida que no va de la mano de las condiciones de vida”.

Como parte de las gestiones que realiza la Asociación plantean la implementación de la ley de 2009 que todavía no es efectiva, reclama Ocampo. Dicha ley “delega a las gobernaciones la creación de centros diurnos para la atención. Además, reglamenta la cobertura por los seguros de salud”, pero hasta el momento no se ha reglamentado.