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Hace poco más de un año, el mercado Turere, ubicado en el Plan Tres Mil, recibió a unos 200 comerciantes ambulantes y la Alcaldía les dotó de puestos en galpones que les construyó casi de forma inmediata. Hoy dichos espacios se encuentran vacíos y lo que queda es una que otra mercadería que se deteriora por el tiempo, además de cedulones que indican que algunos puestos fueron revertidos, pero que igualmente no fueron ocupados por mucho tiempo. Quienes le dan vida al centro de abastecimiento siguen siendo los vendedores antiguos que ocupan la infraestructura principal.

La situación es similar en los mercados Copacabana y El Progreso, que también dieron cabida a los ambulantes de la rotonda del Plan Tres Mil; mientras que en el mercado Urkupiña y en el área del barrio Las Orquídeas, también contemplados en el plan de traslado de comerciantes informales, queda menos de la mitad de los reubicados.

En total fueron más de 1.200 los mercaderes trasladados a dichos lugares a finales de 2017, pero la mayoría dejó sus puestos para volver a las calles y ahora se resisten al control municipal, que diariamente intenta consolidar la recuperación de los espacios públicos. Felipe Alarcón y Mercedes Salas dirigen el mercado Turere y lamentan que los tinglados que construyó la comuna en ambos extremos de la infraestructura central no tengan un uso y que la mercadería abandonada dé mal aspecto al lugar.

“Les dieron todo (a los ambulantes), pero poco a poco se marcharon. En lugar de traernos más movimiento, nos dejaron esa mercadería que da mal aspecto y es un foco de infección de insectos”, afirma Salas, quien también asegura que han heredado una deuda de Bs 4.000 por consumo de energía eléctrica y piden a la Alcaldía hacerse cargo.

Alarcón recordó que los vendedores antiguos accedieron a dar cabida a los ambulantes con la condición de que ingresen más buses a la zona y que se promuevan actividades de promoción para que el mercado se conozca más allá del vecindario; sin embargo, esto no sucedió. En el mercado Urkupiña se construyeron tinglados para 400 ambulantes, pero solo quedan 60. Los que se quedaron son vendedores de ropa usada que por años vendieron en el camellón central de la avenida principal del Plan Tres Mil, convertida ahora en una gran alameda.

María Elena Gonzales, una de estas vendedoras, asegura que ahora están más cómodos, pero que solo dos líneas de buses y una línea de trufi pasan por el lugar y por eso no llega mucha gente a hacer compras. Según ella, cuando hubo el traslado otras dos líneas de micros modificaron su recorrido para llegar hasta dicho mercado, pero luego volvieron a su ruta habitual.

En el mercado Copacabana, donde se instalaron a unos 120 comerciantes, quedan solo los postes de los puestos que fueron habilitados por los mismos comerciantes. “Estuvieron poco tiempo y luego se fueron”, dijo la dirigente de dicho mercado, Julia Bellido. Donde no queda ni rastros de los reubicados es en el mercado El Progreso, que está a pocas cuadras de la rotonda del Plan.

Una mujer, que es la única que queda del traslado, se queja porque no hay ventas y debe cumplir con el pago de patentes y otros gastos.

Eldy García, que vende desde hace 28 años en el lugar, dice que lo importante es que todo el vecindario acude al lugar, es decir, que tiene clientes fijos. La mujer hizo colocar un gran letrero en el ingreso del mercado porque piensa que los vendedores deben promover mejoras en sus locales de venta. Entretanto, en el barrio las Orquídeas quedan algunos feriantes que ocupan parte de la avenida a la espera de que la Alcaldía concluya el mercado, que está en proceso de construcción.

Una fuerte inversión
Según datos del Sistema de Contrataciones Estatales (Sicoes), la construcción de los tinglados en los mercados Turere y Urkupiña demandaron una inversión de más de Bs 2 millones. El primer contrato, denominado construcción de obras complementarias en el mercado Turere, es por Bs 1,2 millones y el segundo, para las obras complementarias en el Urkupiña, por Bs 936.571. Asimismo, la obra para feria estacional en el barrio Las Orquídeas está demandando una inversión de Bs 4,7 millones.

La Alcaldía destaca los avances
Jesús Álvarez, subalcalde del distrito 8, donde están ubicados estos mercados, indica que el plan de ordenamiento de mercados ha permitido despejar la zona de la rotonda, algo que hasta hace algunos años era impensable. “Recuperar el espacio público es un pedido de los vecinos y lo hemos hecho.

No estamos como antes en la rotonda del Plan, hemos recuperado la zona del obelisco y el camellón de la avenida principal es una gran alameda y será el bulevar más grande de la ciudad. Es cierto que hay algunos comerciantes que se resisten al ordenamiento, pero para eso tenemos a la Guardia Municipal que custodia permanentemente la zona”, indicó el subalcalde. Álvarez asegura que el gobierno municipal les ha dado todas las condiciones a los comerciantes para que puedan vender en mercados vecinales y lamenta que aun así les “guste lo fácil”, es decir, vender en la calle.

Prueba de ello son los tinglados que se construyó en los mercados Urkupiña y El Turere y el centro modelo para la feria estacional que se levanta en el barrio Las Orquídeas, dijo Álvarez. Por su parte, el director municipal de Espacios Públicos, Orlando Otero, hace notar que se ha detectado que algunos comerciantes, que tienen puestos en los mercados, a cierta hora del día, especialmente por la tarde, cierran sus locales y salen a vender a la calle.

No obstante, el control municipal es diario y ha logrado consolidar la recuperación de los espacios públicos en la zona del Plan Tres Mil, de Los Pozos, de La Ramada y del Abasto. Otero resaltó que diariamente hacen operativos en la rotonda del Plan Tres Mil y los mercados Los Pozos y La Ramada, además la Guardia Municipal hace controles permanentes con los llamados puntos fijos. El funcionario también destaca el apoyo de la Policía, con la que se hacen megaoperativos al menos tres veces por semana, especialmente sábados y domingos.

Ven improvisación
El concejal opositor Johnny Fernández dice que nadie se opone al ordenamiento, pero, según él, algunas medidas no tienen el resultado esperado porque se improvisa y porque hubo momentos en que se dejó en manos de los dirigentes gremiales la distribución de los puestos. Recordó que el traslado de ambulantes a cinco lugares distintos en el Plan Tres Mil surgió porque hubo gremiales que se quedaron sin puestos, tras el traslado al mercado modelo. Cuestionó que se haya invertido recursos en tinglados que ahora no se usan, como en el Turere y Urkupiña.

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