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Cuando las autoridades sanitarias de Bolivia alertan de una nueva cepa del Covid-19 la directora del hospital Japonés, Neisy Surriabre, aseguró que existen 24 ventiladores mecánicos en este centro hospitalario, “insuficientes” para encarar una posible tercera ola en Santa Cruz.

Surriabre señaló que hizo el requerimiento al Ministerio de Salud solicitando 43 nuevos ventiladores de alta gama, que sean útiles para combatir la enfermedad. El Japonés tiene dos domos. El primero está habilitado, con 30 camas para atender a pacientes críticos. Está equipado con 18 Unidades de Terapia Intensivas (UTI), de las cuales tres tienen fallas mecánicas, mientras que otras seis (UTI) se encuentras en la sala de Emergencia.

El segundo domo es para pacientes que requieren de Unidades de Cuidados Intermedios, es decir, para pacientes que no tienen problemas respiratorios agudos y otros que están en proceso de recuperación.

 “Tenemos la capacidad de crecer hasta 78 camas en los dos domos, pero si no tenemos los equipos y el personal no podemos hacerlo”, señaló Surriabre a EL DEBER la noche de este viernes. Añadió que en las próximas semanas se están por vencer los contratos de los profesionales eventuales, por lo que también solicitó que se les otorgue ítems.

Adelantó que en caso de llegar la nueva cepa o de existir la aglomeración de pacientes por la tercera ola de la enfermedad será complicado atender a la población, mucho más si los eventuales quedan sin contratos. “Por más que estemos en el pico más alto de la pandemia, no van a trabajar por que no están asegurados y están en su derecho”, afirmó.

Surriabre también indicó que los ventiladores que llegaron en mayo del año pasado (entregados en el Gobierno de Jeanine Áñez) no cumplían las especificaciones técnicas para aliviar a un paciente. Argumentó que no tienen la presión que requiere un enfermo con Covid-19. “En lugar de mejorarlo, lo empeora”, enfatizó.



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