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Todos los martes y jueves, Miguel, (6) que está en primero de primaria, viste su uniforme escolar, alista su mochila, se pone el barbijo y se enfila para ir a pasar clases por tres horas en su unidad educativa. Es la forma que encontró su maestra para no dejar sin clases a los estudiantes que no tienen acceso a internet, megas ni celulares, que son las principales limitaciones de las clases virtuales.

Su mamá valora el compromiso de los maestros del colegio Ismael Montes que optaron por acudir a las aulas para pasar clases, de 8:00 a 11:00, para facilitar la enseñanza de los estudiantes que no tienen las condiciones tecnológicas para seguir el avance desde casa.

En el aula, Miguel pasa clases y lleva tareas para la casa, que debe presentar en la próxima clase. Este colegio aplica esta estrategia solo con los niños de los primeros grados, mientras que el resto de los escolares se mantienen con clases a distancia, cuenta la mamá, que también tiene niños en cursos superiores.

Pero este no es el único colegio donde los maestros se han asignado días para asistir a las aulas, a fin de que ningún alumno se quede rezagado en los estudios.

También ocurre en el CEA 30 de Marzo, donde los maestros asisten un día a la semana al centro educativo para dictar clases a los alumnos que no tienen internet, celular o computadora en casa. La clase también sirve para despejar dudas y asignar trabajos. Los que no tienen dificultades con el acceso a la tecnología pasan clases virtuales.

La representante de los maestros urbanos, Ericka Brañez, indica que en la capital cruceña está vigente la modalidad virtual, dado el alto riesgo del coronavirus; no obstante, hay maestros y centros educativos que están asumiendo estrategias para llegar a todos sus estudiantes, “preocupándose siempre porque todos sigan el mismo ritmo de avance que se necesita”.

“Hemos tenido conocimiento de algunos colegas que están asumiendo esas estrategias de que, si en su curso son 35 o 40 estudiantes y hay unos 5 o 6 que no tiene el dispositivo móvil para trabajar de forma virtual, están viendo la forma de encontrarse con esos estudiantes, cuidando las medidas de bioseguridad, para felicitarles algún material y así no se vean perjudicados en su trabajo pedagógico”, comenta Brañez.

Sin embargo, también hay colegios que por el sistema de enseñanza que imparten han pedido a sus alumnos que asistan a las aulas ciertos días. Es el caso del colegio Félix Bascopé (nivel secundario), donde se imparte el bachillerato técnico-humanístico, por lo que los estudiantes de la prepromo y de la promoción deben asistir al colegio dos veces a la semana para pasar clases y talleres.

Hacen sus propias cartillas

La modalidad virtual también lleva a los docentes a crear sus propias herramientas para llegar a sus estudiantes con los conocimientos necesarios y suplir en la medida de lo posible las clases presenciales.

El kínder Félix Bascopé Gonzales D es un buen ejemplo de ello. Las maestras bajo la guía de la directora Elida Nallar Paz elaboran sus propias cartillas y se las dan a los niños para que sirvan de apoyo en el aprendizaje virtual. De hecho, el jueves la directora, junto a las profesoras Ruth Guillén de Sánchez, Leidy Castro y Claudia Gonzáles, estaban en pleno trabajo de diseño de los materiales. Una de las láminas hacía referencia al Carnaval y, por eso, las maestras eligieron como gráfico principal al Rey Momo. 

En el mensaje se podía leer: en febrero es el Carnaval, una fiesta popular. Debajo del dibujo estaba la indicación para el niño: “Colorea el dibujo y prende papel picado de diferentes colores en los cuadritos”. De esa forma, las docentes intentan enseñar a los niños sobre las tradiciones cruceñas, mientras aprenden a pintar y a diferenciar los colores.

Además, es una forma de involucrar a los padres de familia en el proceso de enseñanza, ya que ellos deben leer las órdenes que se les da a los niños para que las resuelvan, indica la directora.

Gracias a las gestiones de los docentes y padres de familia, este kínder dispone de internet gratuito, por lo que los docentes dictan sus materias desde sus aulas, usando la herramienta virtual Zoom y videollamadas. En la unidad educativa funcionan seis cursos en los dos turnos (tres de primera de sección y tres cursos de segunda sección).

“Todos los días venimos al colegio y desde aquí impartimos las clases virtuales. Nos hemos organizado de tal manera que también sea económico para los padres de familia, por eso no todos los días hay clases por Zoom. Tenemos clases por Zoom dos días a la semana; otros dos días actividades complementarias, a través de videos llamadas; y un día para que los padres de familia pasen a recoger las cartillas y para que entreguen las que ya fueron resueltas por los niños”, dice la directora.

La directora Nallar asegura que los niños de este centro no han tropezado con la falta de internet o dispositivo en sus casas, ya que la experiencia de haber pasado clases virtuales de forma normal el año pasado sirvió para que los padres de familia estén preparados para esta gestión.

“El año pasado, el colegio inició con las clases virtuales, de acuerdo con las posibilidades. Primero, a través del WhatsApp, luego a través de videollamadas y finalmente por Zoom. Entonces los padres de familia, sabiendo que este año se adoptaría la misma modalidad, ya se prepararon y no tenemos problemas de ningún tipo”, dice la directora.

Problemas con la plataforma

Este año, el Ministerio de Educación puso a disposición de los maestros y estudiantes la plataforma gratuita Educa Bolivia para las clases virtuales y emitió una instructiva para que sea usada de forma obligatoria por los colegios fiscales y de convenio. Sin embargo, a tres semanas del inicio de las clases pocos pueden acceder a esta herramienta porque el sistema se satura a cada momento, dada la alta cantidad de usuarios, indica la dirigente de los maestros urbanos. En ese sentido, la dirigencia pide que se autorice que los colegios que tienen sus propias plataformas puedan usarlas y que también se contemple el Zoom como soporte para dictar clases.

“Es lamentable que, hasta el momento, la plataforma educativa del Ministerio de Educación esté saturada y colapsada. Hemos indicado que, si este soporte no resiste a la cantidad de estudiantes y maestros de todo el país, que se respete la modalidad con la que trabajan los maestros. Hay colegios que han hecho el esfuerzo de crear su propia plataforma y desde el Ministerio de Educación se debería respetar. Lamentamos que el Ministerio (de Educación) quiera obligar a usar la plataforma Educa Bolivia, siendo que esta herramienta no da las garantías para dar las clases”, dice Branez.

Además, el sector pide que el Ministerio de Educación cumpla con la entrega de cartillas impresas, computadoras y de internet gratuito para que los estudiantes tengan las herramientas necesarias para pasar clases virtuales.

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