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El arzobispo de Santa Cruz ponderó el servicio que hacen los que trabajan en primera línea en esta pandemia por el coronavirus y recordó que Dios nos confía la misión de anunciar el evangelio y trabajar para que el plan de salvación sea conocido y se haga realidad en bien de toda la humanidad.

En este marco ponderó el servicio que cumple el papa Francisco en este tiempo de sufrimiento en el que ha azotado la pandemia. “Un servidor muy cercano a las personas, en particular a los pobres, sufridos y descartados de la sociedad, que lleva su misión con entrega, generosidad y fidelidad. En estos años de ministerio, el papa Francisco se ha vuelto un referente firme y confiable no solo para nosotros católicos sino para la humanidad, estando siempre muy atento y pronto, desde la palabra de Dios, a iluminar los problemas y temas cruciales del mundo y a defender la sacralidad de la vida, la creación y el medio ambiente, la dignidad de la persona humana, los derechos humanos y los valores universales de la libertad, la justicia y la verdad, la reconciliación y la paz”. 

Recordó que el papa ha llamado también a mirar a los que luchan en la pandemia en primera línea. “Es el caso de tantos profesionales sanitarios en su atención a enfermos del Covid-19, de tantos otros que luchan en primera línea en contra de la pandemia, de tantos voluntarios, de las comunidades parroquiales con sus sacerdotes que se solidarizan con los más pobres y de muchos catequistas que, a través de los medios virtuales, dedican su tiempo para formar a niños y jóvenes en el seguimiento de Jesús”. 

En el marco de la celebración del Día Nacional del Catequista, que hoy se celebra bajo el lema La persona saca el bien del buen tesoro de su corazón, ponderó el servicio que tienen, que con sabiduría y coraje compartir las enseñanzas de Cristo y compartirla con las nuevas generaciones.

“Gracias por su testimonio queridos catequistas y por todos ustedes que entregan su vida para el reinado del amor de Dios. Ustedes nos animan a no tener miedo y a responder a la pregunta de Jesús con las palabras del apóstol Pedro: “Tú eres el Cristo, el hijo de Dios vivo”. Una respuesta hecha vida para que nuestra profesión de fe sea creíble y para que el mundo crea en Cristo al ver nuestro testimonio inspirado al amor, servicio, comprensión y solidaridad con el prójimo, en especial con los más necesitados y sufridos”, finalizó. 

Gualberti resaltó que Dios nos ha llamado a cada uno de nosotros por nombre en el bautismo y nos ha invitado a seguir el ejemplo del apóstol Pedro, a profesar nuestra fe en Jesús su Hijo y a jugarnos la vida por él y así poder escuchar un día también nosotros esa palabra: “Feliz tú”. Felices porque podemos gozar de la vida nueva de Cristo, ser miembros del pueblo de Dios y participar de su misma misión.