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Los pasillos del mercado minoristas Abasto rebosan de personas que apuran las compras para la cena del último día del año. Los productos cárnicos (res, pollo y chancho) son los más requeridos, mientras que otras compras tradicionales, como la de ropa interior de color y pirotecnia apenas atraen la atención de los compradores.

Desde tempranas horas, mucha gente llegó a los mercados para proveerse de productos para la cena de fin de año. Los precios de la carne varía, por ejemplo, el kilo del pollo mairaneño cuesta Bs 10, una pierna de chancho, Bs 25 y la pollerita, Bs 36.

En las afueras del mercado, los puestos de los juegos de pirotecnia o la venta de ropa interior de colores aguardan con paciencia a los comparadores. Este año, la venta de estos productos ha bajado.

A pesar de los anuncios realizados por el COEM sobre el control en los centros de abastecimiento, este viernes, el mercado minorista Abasto no contaba con ningún sistema de vigilancia o control. Solo un guardia contratado por el propio mercado recordaba una y otra vez las medidas de bioseguridad a los compradores utilizando un megáfono.



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