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Los incendios no dan tregua en la Amazonía, convertida en centro de una crisis ambiental y de tensiones diplomáticas entre Brasil y países europeos, principalmente Francia.

El grupo de las siete mayores potencias industriales del mundo ofrecieron 20 millones de dólares para atender la urgencia en la región que es pulmón del planeta. Porto Velho, la capital del estado de Rondonia, amaneció ayer con una neblina de humo y con olor a quemado, traídos por los vientos de los incendios, reportaron periodistas de la AFP.

El aeropuerto fue cerrado por la mañana durante una hora y media por baja visibilidad. Dos aviones cisterna Hércules C-130 basados en la ciudad comenzaron su actividad, lanzando decenas de miles de litros de agua en los puntos de incendio de la zona.

Los aparatos forman parte de la operación militar ordenada el viernes por el presidente Jair Bolsonaro, bajo presión interna e internacional. Unos 43.000 soldados de regimientos amazónicos están prontos para entrar en actividad, señaló el ministro de Defensa, Fernando Azevedo e Silva.

Hasta el domingo a las 18:00 GMT se registraron 80.626 incendios en todo Brasil en lo que va de año, un 78% más que en el mismo periodo del año pasado y 1.113 focos nuevos en relación al sábado, según datos del Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE), de los que más de la mitad queman la región amazónica.

En Brasil, la creciente deforestación provocada para abrir espacio a cultivos o pastoreo agravó la temporada habitual de incendios, según expertos. El fuego desató una disputa de alto voltaje entre el presidente Bolsonaro y su homólogo francés, Emmanuel Macron, quien planteó la cuestión de la Amazonía en la cumbre del G-7, que reúne a los representantes de las mayores potencias económicas del mundo en Biarritz, en el sur de Francia.

Ayuda del G-7

Los países del G7 prometieron una ayuda de emergencia de 20 millones de dólares para enviar aviones bombarderos a la Amazonía, asolada por incendios, durante una cumbre en la que el presidente de Francia arremetió contra comentarios “insultantes” de su homólogo brasileño.

“La pérdida del pulmón del planeta es un problema mundial”, declaró el presidente de Francia, Emmanuel Macron, al cierre de un encuentro de tres días con los dirigentes de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Italia, Canadá y Japón, en el que los incendios en la Amazonía fueron uno de los temas que protagonizaron los debates.

Macron anunció un plan en dos etapas para salvar a la Amazonía, en cuya elaboración participó el presidente de Chile, Sebastián Piñera.

El mandatario chileno, que acogerá en diciembre la COP25, fue el único mandatario sudamericano invitado al cónclave en el balneario francés de Biarritz. Además de una ayuda inmediata de 20 millones de dólares, que incluye el envío de una flota aérea para combatir las llamas, los mandatarios del G-7 se pusieron de acuerdo sobre un plan de ayuda destinado a proteger la biodiversidad y a reforestar, que será finalizado en la Asamblea General de la ONU a fines de septiembre.

Esta “iniciativa para la Amazonía”, de “al menos 30 millones” de dólares, requerirá el acuerdo de Brasil y de los otros ocho Estados amazónicos, entre ellos Bolivia.

Además de los 20 millones de dólares desbloqueados por los países del G7, Reino Unido prometió 10 millones de libras esterlinas (unos 12 millones de dólares) para restaurar el hábitat de la mayor selva tropical del planeta y Canadá ofreció 15 millones de dólares y el envío de un bombardero a la Amazonía, donde las llamas han arrasado miles de hectáreas.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, presente en Biarritz, lanzó un llamado a la comunidad internacional para “movilizar muchos más recursos para ayudar a los países de la Amazonía”

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