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Quirúrgicos, de tela, coloridos, sobrios, con filtro, sin filtro, para niños y algunos estrafalarios, los barbijos compiten con las flores y las velas en los cementerios cruceños.

Esta calurosa jornada de lunes, Día de los Difuntos, la población se volcó masivamente a los camposantos. Las medidas de bioseguridad que la comuna y las autoridades en salud insistieron en hacer que la población cumpla en los días pasados, se han acatado en su gran mayoría.

Así lo pudo confirmar EL DEBER, luego de recorrer el Cementerio General, el Cementerio Norte y el camposanto privado Monte Sacro, ubicado en la carretera hacia Cotoca.

En todos estos sitios la gente llegaba con retratos de sus seres queridos que ya partieron, pero siempre llevando en los rostros un barbijo.

"Todos debemos cuidarnos, la pandemia no se terminó", dijo apresurada Ana Castro, una mujer que llevaba flores para la tumba de su mamá en el Cementerio Norte. Ella, al llegar a la puerta de ingreso, recibió al alcohol en gel en las manos y un funcionario edil le tomó la temperatura antes de ingresar.

En otros cementerios como Monte Sacro, los policías piden a los visitantes acomodar bien sus barbijos, ya que mucha gente, por el calor, los tienen a medio rostro o sin tapar la nariz y la boca, como se lo debe utilizar.

En el General, la cámara de desinfección ayuda con las tareas de bioseguridad y al igual que en los otros camposantos, el requisito inexcusable es llevar el barbijo.

Un aspecto que no se cumplió, pese a la recomendación de las autoridades, fue la visita a los cementerios con niños y adultos mayores, de 60 años, que pese a estar con barbijos y tratando de mantener la distancia en los sitios, son la población más vulnerable al coronavirus.