"Me han evacuado. He sido el único sobreviviente de mi tropa", esas fueron las declaraciones que logró dar Carlos Calderón a su hermana, luego de estar incomunicado durante once días. Este joven boliviano es uno de los reclutados para combatir por Rusia en la guerra contra Ucrania. Él estuvo en el campo de batalla y fue el único que regresó regresar con vida, aunque con heridas.
Su hermana, al enterarse que su hermano estaba vivo, reunió dinero, buscó ayuda y logró que le confirmen que podía viajar a Rusia para contactarse con su hermano.
La joven partió desde Santa Cruz, cruzó al otro lado del mundo y aún continúa en Rusia. Logró ver y abrazar a su hermano; sin embargo, aún no ha logrado que retorne a Bolivia. Las gestiones realizadas con un funcionario de la Embajada de Bolivia en Moscú, hicieron posible que el largo viaje concluya con ese abrazo anhelado entre ambos hermanos.
La joven declaró ante los medios de prensa que, aún continúa esperando que los trámites permitan que su hermano pueda retornar al país, pero el proceso es complejo, pese a que Carlos Calderón firmó una carta renunciando a los beneficios y argumentando que ya había cumplido con su misión: estar al frente en campo de batalla.
La mujer asegura desconocer cómo contactaron a su hermano, pero comentó que él emprendió su viaje a Rusia el pasado 12 de marzo.
Parte de las promesas que le hicieron al boliviano a la hora de reclutarlo fue que le pagarían una buena suma de dinero para hacer trabajos de albañilería y reconstrucciones de casas en pueblos que quedaron destruidos por la guerra. No obstante, una vez en territorio ruso, la realidad fue otra. A él y a otros reclutados los hicieron firmar un contrato en ruso, no le dieron ni siquiera una copia de los documentos que firmaron. "No les permiten tomar fotos y posiblemente entre medio de esos documentos también les hicieron firmar poderes y con eso, a ellos (reclutadores) abren una cuenta en el banco y y luego la vacían", dijo.
RECLUTAN A GENTE DE ESCASOS RECURSOS
Así como Carlos, una decena de bolivianos de escasos recursos han sido reclutados para ir a la guerra. Muchos engañados con promesas de trabajo lejos de la zona de guerra, pero todos terminaron en el campo de batalla.
En el caso de Carlos, su hermana cuenta que él decidió ir en busca de mejorar las condiciones de vida, ante la falta de trabajo en Bolivia. Carlos tiene cinco hijos, de 3, 7, 10., 15 y 18 años, y su ilusión de volver con un buen capital lo llevó a confirmar un viaje, que aún no tiene retorno.
Carlos y su hermana siguen en Rusia.
La mujer comentó que las Fuerzas Armadas rusas tienen plenamente conocimiento de estos extranjeros reclutados, pero que con los intermediarios es que realizan la firma de los contratos. Son los reclutadores quienes les ayudan a conseguir el pasaporte y los pasajes, y una vez en Rusia les quitan sus pasaportes y los reclutados solo se quedan con una copia plastificada de la hoja principal del pasaporte.
"Antes de ser enviado al campo de batalla, a cada soldado le dan su placa identificativa con un número. Mi hermano me dijo el 19 de mayo que estaba yendo a misión y no supe de él hasta el 30 de mayo", comentó la mujer.
"Hermanita, no te preocupes, estoy en un hospital. Estoy bien", le dijo Carlos al retornar del campo de batalla.
Carlos llegó a una trinchera, logró pedir ayuda y, como estaba herido, fue evacuado a un hospital, donde le hicieron un drenaje en la zona del abdomen. Tenía heridas provocadas por esquirlas en todo el cuerpo, especialmente en el pie.
Al saber que sobrevivió, le avisó que emprendería su viaje para ir por él a rescatarlo. "Ya cumpliste, ya fuiste, y gracias a Dios, sobreviviste", le dijo la hermana.
El 3 de junio empezó la osadía de la hermana, el 5 de junio llegó a Rusia y tras hacer las diligencias y emprender un viaje en autobús por 20 horas, por fin se reencontró con su hermano. "Pude abrazar a mi hermano, pude verlo. Llegamos hasta el lugar donde estaba mi hermano, iba con la esperanza que me lo entreguen, pero nos dijeron que no, que era muy complicado porque él había firmado ese contrato", comentó.
Pese a firmar que renunciaba absolutamente a todo y que lo único que quiere es volver a Bolivia, aún no le aprobaron su salida de la unidad militar.