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Llegaron el 18 de agosto desde La Paz, primero combatieron el incendio en San José de Chiquitos y una vez sofocado se trasladaron hasta Roboré. Estos bomberos que están decididos a apagar el fuego para recién partir de retorno.

“Somos 48 bomberos, estamos casi dos semanas trabajando día y noche y hemos tenido éxito”, señala el bombero, Jorge Ramírez.

Cansado, pero con fuerzas para continuar con la faena, este bombero se manifiesta seguro de que cada gota de sudor, cada día de sacrificio sin duda valen la pena.

Somos bolivianos ayudándonos entre bolivianos, por algo que es nuestro. Todo sacrificio vale la pena por este país, por la hermosa Chiquitania que es considerada el pulmón del mundo (...) el hecho de estar acá es un tema de nacionalismo, de sentirse orgulloso porque pese a las condiciones en las que se trabajan, lo estamos haciendo por un bien común”, concluyó.

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