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Una adolescente y dos niñas estaban jugando en un departamento de tres habitaciones, en el piso 12 del condominio Lares del Parque. Faltaban algunos minutos para las 21:00 y en el cuarto principal, por razones que aún son investigadas, se inició el fuego, que aterrorizó a las menores, haciendo que salieran del lugar casi inmediatamente.

La adolescente, de 15 años, llamó a los guardias de seguridad del edificio, que avisaron a los padres de las menores. Cuando los adultos supieron sobre el inicio del fuego, que para esos momentos consumía todo lo que encontraba a su paso en la habitación principal, inmediatamente pidieron auxilio al 119 de los Bomberos de la Policía, número que recibe un promedio superior al centenar de llamadas diarias, entre las ‘positivas’ y las falsas.

El grupo de bomberos de turno salió de su central. Lo hizo a bordo de uno de los carros que tienen, que no fue diseñado para apagar incendios, pero que salva vidas y evita desgracias mayores de forma cotidiana.

Los agentes se calzaron sus equipos, ya obsoletos, para enfrentarse a lo que viniera. Cargaron el par de equipos prestados que tienen para respirar en medio de la humareda y salieron como ‘alma que lleva el diablo’, con la única escalera con la que ahora operan.

La ‘escala’, como la llaman los policías, brilla altiva en sus poco más de 15 metros de alto. Es la única de la que los efectivos, de la unidad policial especializada en estos siniestros, pueden echar mano.

Para fortuna de la adolescente, las dos niñas (de 8 y 6 años), sus padres y la gente que vive en el condominio, en el piso 12 había una toma de agua del sistema contra incendios instalado allí. Cuando los policías llegaron, las llamas salían por las ventanas del departamento, dejaron a su ‘escala’ descansar y subieron por las escaleras para ver cómo apagar el fuego.

Ya en el lugar de los hechos, les faltaron linternas para ver en medio del denso humo. Los policías, que no tenían los equipos para respirar en estos escenarios, hicieron lo que hacen siempre, ingresar sin protección y confiar en su suerte, la misma de la que goza la ciudad, porque lo ocurrido la noche del viernes puede replicarse en los más de 70 edificios habitacionales (de más de 10 pisos) que ‘crecieron’ en la urbe. ¿Podemos hacer frente a estos hechos con una ‘escala’ de 15 metros?

Siguen esperando
El jefe de Bomberos, Fernando Peláez, dijo que han hecho los pedidos necesarios para mejorar su logística; solo resta esperar.
Aún no se sabe el daño estructural del incendio, que rajó las paredes y el techo. La gente que vive en esos pisos debe esperar unos días para volver a su hogar, que no tiene extintores