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La pandemia del coronavirus ha causado un impacto en todas las etapas de la vida y obliga a tomar previsiones frente a la posibilidad de que la sombra de la muerte sea cada vez más frecuente. El Covid-19 ha robado a las familias la posibilidad de darle un último adiós a su ser querido, pero el dolor de los que viven puede ser mucho más grande si no se cuenta con los recursos ni la logística para ofrecer al difunto una muerte digna.

Para tender una mano a las familias en esos momentos difíciles han surgido las Brigadas Avei (Brigadas Hasta Siempre); un grupo de jóvenes profesionales voluntarios que colaboran con el recojo y traslado de cuerpos hasta su morada final y que también se ha trazado la misión de ayudar a las autoridades en la organización de un sistema que pueda responder adecuadamente a los peores escenarios de la pandemia, que pueden darse a finales de mayo e inicios de junio. Creen que si no se actúa ahora, más allá de la enfermedad, el mayor problema puede ser la saturación de los sistemas.

“Si esto no ocurre, mejor; pero hay que estar preparados”, asegura Luis Fernando Ortiz, uno de los voluntarios que opera en Santa Cruz, que cada día está atento al llamado del Sedes, de la Policía y de los responsables de la morgue para que presten su apoyo logístico cuando ocurre una muerte en un hospital o alguna parte de la ciudad y las familias no pueden hacerse cargo del traslado del cuerpo o las víctimas no tienen quién se ha cargo de ellas.

Economista de profesión, con maestría en Administración de Empresas en la universidad de Boston y Políticas Públicas en Harvard, Luis Fernando cuenta que el grupo es integrado por becarios de Tu Beca Bolivia, una organización que brinda a jóvenes bolivianos la posibilidad de obtener becas en prestigiosas universidades del exterior. 

Las brigadas son una forma de aportar al país en estos momentos difíciles. Por ahora cuentan con 50 voluntarios en el país, principalmente de Santa Cruz y El Alto. “El fin es traer algo de paz y tranquilidad a las familias en una situación como la que estamos viviendo, donde algunas no tienen recursos ni para llenar el estómago, peor para darle una sepultura digna a un familiar fallecido.  Ayudamos ya sea con la compra de un féretro, en la coordinación con los cementerios o las funerarias y con el traslado de los cuerpos. Tenemos que empezar a trabajar en esto porque, sin duda, será más problemático cuando lleguemos a una situación crítica”, asegura.

Agrega que trabajan desde tres áreas: la primera, ayudando en la coordinación institucional, considerando que en una situación de crisis lo que prima es el caos, la duda y el miedo, pues la gente no sabe dónde llamar y las autoridades desconocen hasta dónde son sus competencias; en sentido, desde hace un mes se han tomado contacto con los responsables de las instituciones que tienen que ver en el control del Covid-19 para ayudar a organizar un sistema que sea capaz de responder a un escenario de crisis.

 La segunda, apoyando con la dotación de equipos y materiales de bioseguridad a quienes intervienen en las operaciones de rescate de cadáveres y; la tercera, dando apoyo logístico para el traslado de los cuerpos hacia los cementerios.

De hecho, una situación ocurrida hace algunos días en un barrio de la ciudad lo hizo pensar seriamente en la necesidad urgente de organizar un sistema coordinado para llegar también con información clara y oportuna a los barrios. Acudieron a la morgue atendiendo un llamado para trasladar dos cuerpos hasta un cementerio, pero cuando estaban por llegar a un camposanto municipal fueron bloqueados por un grupo de vecinos. 

Tuvieron que retornar a la morgue con los cuerpos, la gente encargada de la manipulación -siguiendo los protocolos- los depositó en las cámaras de frío, hasta que recibieron autorización para su entierro en otro cementerio. “Decidimos dar parte al Sedes, al IDIF y a la Policía, no con el afán de que tomen represalias contra los vecinos, sino con el propósito de poder llegar con información adecuada a los vecinos. No hay ninguna evidencia científica que diga que un cuerpo inhumado pueda transmitir el virus y eso hay que informarlo a los vecinos”, dice.

Para él, lo más sensible de que la situación del coronavirus se desborde "no solo es el dolor de las familias y la desesperación de no poder dar cristiana sepultura a sus seres queridos por los problemas económicos o logísticos, sino el impacto que puede generar en la sociedad si llegan a ocurrir muertes de gente en la calle. Esto puede desmoralizar a la ciudadanía y hacer que la gente pierda la fe en el sistema, tal como sucedió en Guayaquil. Esto es lo que queremos evitar”, concluye el joven voluntario.

Para más información visita el sitio: https://tubecabolivia.com/brigadas-avei/

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