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El pasado sábado a las 19:30 un hombre moreno, de unos 45 años, compró 13 bolsas de cemento en la ferretería Construc–house, ubicada el octavo anillo de la avenida Virgen de Cotoca. 

El cliente fue mordido por una perrita criolla que falleció y el martes se confirmó que fue a causa de rabia canina. Ante esta situación, el propietario de la ferretería y del animal, Víctor Flores (39), que también fue mordido, está en busca de su ocasional cliente, a quien no conoce, y que estaba a bordo de una camioneta Toyota Dyna y acompañado de dos mujeres y un joven que vestía polera del club Boca Juniors. Minutos antes había comprado madera a pocos metros de su negocio.

“Como no fue una mordedura considerable, no le dimos importancia, pero este señor no sabe que puede morir”, dijo Flores. Es más, el domingo a las 5:00, su perra mordió a un hombre que pasaba por su calle y en el afán de detenerla, él también fue mordido en la pantorrilla. 

“Era una perrita criolla llamada Nina, muy faldera y cariñosa, pero de un momento a otro cambió su comportamiento”, cuenta Flores, quien el mismo domingo notó que su mascota estaba violenta y quería atacar a todas las personas que viven en su casa, por lo que optó por amarrarla. 
“Empezó a babear y mordía todo, ahí me di cuenta de que eran síntomas de rabia”, señala. La perra mordía todo lo que tenía cerca, incluso unos cables, por lo que murió electrocutada, por lo que decidió llevar el cerebro al Laboratorio de Investigación y Diagnostico Veterinario (Lidivet). El martes le dieron el resultado: Nina tenía rabia. 

Me asusté mucho, porque encima no había vacunas en ningún centro médico”, dice Flores y los ojos se le humedecen porque la perrita había lamido y arañado a su hijo y a su esposa. Recién ayer, en el centro de salud Olender, Víctor Flores recibió suero y la primera de las 14 dosis de vacuna contra la rabia humana. 

Encontró al tercer mordido
Flores recordó que el hombre al que su perra mordió en la calle la madrugada del domingo, vestía completamente de naranja, así que se dirigió a la empresa encargada del recojo de basura y consiguió dar con él. 

Víctor asegura que su perra estaba vacunada pero cree que pudo haberse contagiado cuando hace un mes un perro extraño apareció por su calle y mordió a varios otros canes. 

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