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Después de 16 años, el recluso fugitivo Rubén Suárez Saavedra, líder de la otrora poderosa banda de asaltantes denominada la pesada de “los cachupines”, que encierra todo un funesto historial delictivo, volvió a la cárcel de Palmasola, de donde se escapó en 2005, junto a 23 reclusos, en una de las acciones más violentas del penal más poblado de Bolivia.

Rubén Suárez Saavedra, fue ingresado a la cárcel la mañana de ayer, pero permanecerá en un ambiente de aislamiento por 14 días, en cumplimiento a las medidas de bioseguridad, debido al Covid, de la Dirección de Penitenciaría a cargo de Mauricio Romero y de la Gobernación, por el coronel Fernando Céspedes.

Fue detenido a las 5:00 de la madrugada de ayer en el aeropuerto de Viru Viru, tras ser expulsado de Madrid (España) donde cumplió una sentencia de 12 años de cárcel por delito de retención de personas. Luego de cumplir su sentencia fue expulsado a Bolivia, pero la Interpol no tenía sello rojo de alerta, pese a fallos en su contra emitidos en Santa Cruz por asesinato y otros delitos penales.

Su historial delictivo

El 22 de septiembre de 2005 fugó junto a 24 internos, todos purgaban en Chonchocorito. La Policía la registra como la fuga más violenta. Con un camión cargado con ladrillos, reclusos armados arremetieron a balazos, derribaron el portón de Palmasola y se fueron. Entre ellos figuraba el brasileño Sandro de Carvalho, acusado del asesinato de la exfiscal Mónica von Borries y el paraguayo Derlis Dávalos Cartazo. Tomaron de rehén a una mujer policía, hirieron a otro uniformado; al final dos reclusos fueron abatidos por los agentes.

Rubén y su hermano Carlos Orlando y Mauricio Suárez Saavedra, registran su historial policial-delictivo desde 1993, por atracos a cambistas y taxistas.

Ellos junto a otros dos sujetos, según la Policía, purgaron por atracos pero fueron liberados por la justicia.

Luego, Rubén y sus dos hermanos vuelven a reincidir en delitos de lesa humanidad. La Policía señaló a Rubén de participar en el asesinato del empresario Rafael Arias Paz, hermano de una diputada. Era buscado por ese crimen junto a sus hermanos pero también por la muerte violenta de un ingeniero.

El 25 de mayo del 2000, Rubén Suárez, secuestró a un niño de 5 años, hijo del recluso Jorge Villagrán, en un ajuste de cuentas.

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