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Pio Argenio Lizarazu delinquió desde 1983, por más de 30 años, sin que nadie lo frenara. Hizo del delito su modo de vida y se especializó en ser ‘monrero’ (nombre con el que la Policía identifica a los ladrones de casas) hasta que fue atrapado tras un seguimiento a milímetro, casi de película, que le hizo la Policía.

El historial delictivo del hombre fue ampliamente divulgado por los agentes de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (Felcc) de La Guardia, cuando el juez Alberto Zeballos solicitó conocer más indicios sobre su actuar para así justificar su decisión de enviarlo a la cárcel de Palmasola.

Su vida delictiva desde 1983

Los ‘sabuesos’ de la Felcc lo conocen perfectamente, saben que era un hombre hábil para burlar los controles policiales y evadir la justicia. Su historia delictiva comenzó en 1983, cuando utilizando los conocidos pata ‘e cabra vaciaba las casas de sus objetos de valor y los vendía. Robaba electrodomésticos, cocinas, equipos musicales, muebles y todo artefacto valioso con el que se encontraba. Siempre usaba un vehículo y gente allegada a su entorno familiar.

Santa Cruz y Cochabamba

Las investigaciones detectaron que Pio Argenio Lizarazu, tenía todo planificado para despistar a los policías. Una vez ingresaba a una casa, de inmediato embarcaba las cosas y las enviaba por tierra hasta Cochabamba. Mientras tanto él también viajaba, pero llegaba primero a su destino y recibía el cargamento para luego venderlo.

Una vez en este departamento, ‘golpeaba’ en otro inmueble que ya había ubicado con anterioridad y actuaba con el mismo método, sacando lo robado en un camión que venía hacia nuestra capital.

“Ese fue su método, pasaba el tiempo y las denuncias que se sentaban en su contra en la Policía quedaban abiertas, pero él seguía operando y acumulando dinero porque era un negocio rentable y divertido”, explicó uno de los investigadores de la Felcc.

Robarle a músico, su caída

Hace unas dos semanas dio su último ‘golpe’. Fue en una casa del kilómetro 9 de la doble vía a La Guardia, donde vive un profesor de música.

“Soy profesor de música de un colegio y el robo ocurrió un domingo cuando me fui a hacer deporte a una cancha. Cuando regresé todo estaba abierto. Abrieron el portón, metieron un vehículo cargaron todo y se fueron. Se llevaron todos mis instrumentos, amplificadores, guitaras, bafles, equipos de sonido digital, elevadores de luces, todo por un de casi $us 10.000. Me dolió mucho”, afirmó el profesor.

Entre los objetos robados al músico, había una tablet. Tras la denuncia que hizo en La Guardia, los investigadores le pidieron les facilite las señas del equipo y los agentes persiguieron esa señal hasta que ubicaron una casa por Los Lotes. Allí encontraron la tablet, pero en manos de una mujer que reveló que Pio Argenio estaba en Cochabamba, vendiendo las cosas que robó en Santa Cruz.

Los agentes ubicaron al ‘monrero’, pero detectaron que venía hacia nuestra ciudad. “Nos camuflamos como mendigos, íbamos detrás suyo y cuando llegó cerca de La Guardia le caímos”, dijo uno de los agentes del operativo.

En las pesquisas detectaron que tenía muchas denuncias, era detenido solo días y lo liberaban. En Cochabamba, su abogado era Jhasmani Torrico, encarcelado por torturas. Formó un clan familiar, dos de sus hijos y sobrinos son buscados en todo el país.