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El gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, considera que la solución al conflicto social que se vive en el país está en manos del presidente Luis Arce. "Solo se necesita voluntad política", matiza.

Camacho apela a un "diálogo sincero para que se solucione este problema". Al mismo tiempo, niega las acusaciones lanzadas por el oficialismo sobre la intención de desestabilizar al Gobierno con el paro nacional multisectorial. 

"Nadie ha pedido la renuncia del presidente, que yo sepa", aclaró el gobernador cruceño. 

Dejó en claro que la lucha ciudadana se centra en la abrogación de la Ley 1386. "No es posible que estén muriendo personas, como en Potosí, por el empecinamiento del Gobierno de aprobar una ley para perseguir", recalcó Camacho.




El gobernador cruceño recorre la ciudad a bordo de una motocicleta, junto a otro grupo de personas/Foto: Juan Carlos Torrejón

La mencionada ley permite al Ejecutivo nacional iniciar acciones legales contra las personas que no puedan demostrar el origen de sus ganancias. Camacho puntualizó que el alcance de la ley puede extenderse a todos los informales o a las personas que acumularon durante años una pequeña fortuna y ahora pueden perderla por los abusos que plantea la norma.

En un encuentro con la prensa en puertas de la Fiscalía, donde denunció abusos cometidos por la policía, el gobernador se refirió a la violencia provocada por encapuchados afines al MAS  con "la complicidad del Gobierno".

Recuerda la falta de avance en el caso de Las Londras, donde se secuestró a  periodistas y a trabajadores de las propiedades agrarias además de cuatro policías, y la similitud con los encapuchados que recorrieron la ciudad en camionetas incautadas por Dircabi y provocando incidentes.

Ante estos abusos, Camacho considera que debe haber un límite y el límite se lo está poniendo la ciudadanía".


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