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A las 16:00 de ayer, desde la entrada al poblado de Concepción, se pudo apreciar al convoy de vehículos del característico color verde militar, que transportaba al primer grupo de 93 Cascos Blancos argentinos, dispuestos a combatir en el ‘teatro del fuego’, según las palabras del capitán Miguel Alonso, responsable del grupo que llega a prestar ayuda humanitaria ante el desastre ambiental que se vive en la Chiquitania.

Con el sol anaranjado, opacado por la humareda circundante, la ayuda internacional argentina se apostó en el campo ferial para montar su base de operaciones.

Allí empezaron a descargar sus carpas y toda la logística y servicios que traen: maquinaria para combatir el fuego, ambulancias, medicamentos, combustible, pastillas potabilizadoras de agua y todo lo necesario para asistir a las brigadas que se internarán en las comunidades aledañas para aplacar las llamas.

Para hoy, se prevé el arribo de otras 83 personas y 23 vehículos (que anoche llegaron a la capital cruceña) y luego, se sumarán otros 50 infantes de marina.

Montarán una base ‘de avanzada’ en la comunidad Santí- sima Trinidad, que está a una hora y media de Concepción, desde donde se asistirá a los brigadistas.

Su organización y sistematización de acciones es tal que, según explica el capitán Miguel Ángel Alonso, agregado de defensa y naval de la Embajada Argentina en Bolivia, que la mitad de la gente son brigadistas que, en sus palabras, “actuarán en el teatro donde está el fuego” y la otra mitad se encarga de la logística, de asistirlos en su alimentación, salud, descanso y prestar servicios a pobladores y otros bomberos forestales y voluntarios con los que se coordinará trabajos.

Le dan la bienvenida

El arribo de la ayuda argentina se da luego de entredichos que hicieron que los Cascos Blancos estuvieran varados en el paso fronterizo de Yacuiba y declaraciones de ida y vuelta en la que se mencionaba un ‘rechazo’ de la ayuda por parte de Bolivia, según reportes de medios argentinos, y la molestia de autoridades de ese país por la movilización realizada hasta la frontera más aun considerando la crisis económica del vecino país. Williams Kalimán, comandante en jefe de las FFAA, dio la bienvenida a los argentinos.

El coronel Gustavo Krieger, de los Cascos Blancos, inhaló y abrió los brazos al llegar a la Chiquitania.

Miró a su alrededor y dijo: “Hermoso. Yo soy de un pueblo llamado Santa Ana de Misiones, en la triple frontera con Paraguay y Brasil, y este lugar se parece mucho en su vegetación, en ser una población misional y en la tierra roja”. Mañana coordinará con el Ejército boliviano y su grupo empezará las acciones en el ‘teatro de las llamas’.

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