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Una vez más, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa) volvió a poner ‘el ojo’ en la realidad de las mujeres bolivianas.

Por el Día mundial de la población, Unfpa, conjuntamente con el Órgano Judicial, el Tribunal Constitucional, la Comunidad Derechos Humanos y la Alianza Libres Sin Violencia, presentó el Estudio sobre las características de los casos de feminicidio y la respuesta del sistema de justicia en las nueve ciudades capitales y El Alto. Y si bien hay ciertos avances en este terreno, la violencia contra la mujer, en formas diversas, sigue siendo una problemática que merece preocupación, pero sobre todo acciones.

La investigación se basa en la revisión de 173 procesos penales por delitos de feminicidio, abiertos en el periodo 2018 - 2020. Son el 53,56% de un total de 323 procesos abiertos.

Entre los datos más inquietantes están que en el 83,78% de los casos de feminicidio estudiados no se conocen denuncias previas contra el agresor, pero en 52,32% de los procesos revisados, la autopsia develó signos de violencia sistemática en contra de las víctimas.

Asimismo, en el 71,24% de los feminicidios no se dispuso de medidas de protección para la familia, y en el 75,31% no se lo hizo con los hijos. Las estadísticas apuntan a que el 21,43% de los feminicidios fueron presenciados por los hijos de la víctima.

Según datos oficiales, en Bolivia siete de cada 10 mujeres han sufrido algún tipo de violencia basada en género. El país ocupa el tercer lugar entre los países de América Latina con una mayor tasa de feminicidios por cada 100.000 mujeres. Números del Ministerio Público, entre 2015 y 2020, indican que en el territorio nacional se produjeron 114 feminicidios por año, en promedio.

Rinko Kinoshita, representante de Unfpa en Bolivia, espera que los resultados, conclusiones y recomendaciones del estudio sean una herramienta para que las instituciones del Estado fortalezcan la implementación de políticas para la investigación y sanción de hechos de feminicidio, “garantizando el derecho a la justicia y a una vida libre de violencia”.

Durante la presentación del informe, el ministro de Justicia, Iván Lima, reconoció que “que el proceso iniciado con la Ley 348, en 2013, no está siendo acompañado por la justicia”, y comprometió ajustes en el tema de las medidas cautelares.

Lima además aseguró que uno de los propósitos es incrementar el número de jueces que combatan la violencia contra la mujer. “Necesitamos 31 juzgados de este tipo, hay un plan del Consejo de la Magistratura y estamos trabajando en el presupuesto reformulado para incrementar esa cantidad de juzgados”, adelantó.

El informe de Unfpa señala que solo el 38,75% de los procesos se encuentra en juzgados y tribunales especializados en materia anticorrupción y violencia contra las mujeres. Más del 61% de los casos ‘aterrizó’ en juzgados ordinarios.

Números escalofriantes

La violencia generalmente se ejerce en el lugar donde las mujeres deberían estar más seguras y por personas que deberían protegerlas, dice el estudio.

Más de 35% de los feminicidios ocurrieron en el hogar compartido entre el agresor y la víctima. El 72,92% de los procesos de feminicidio fue de tipo íntimo, cometido por el cónyuge, ex cónyuge, ex pareja o ex enamorado. El 15,38%, fue de tipo familiar y ejecutado por otras personas conocidas y 7,69% se trató de feminicidio no íntimo (en manos de una persona desconocida).

En el 35,19% de los procesos, las víctimas de feminicidio tenían hijos e hijas en común con su agresor.

Los procesos por feminicidio cometidos contra mujeres adolescentes entre 13 a 17 años corresponden al 5,77% del total; contra mujeres jóvenes entre 18 a 28 años representan el 35,91%; contra mujeres adultas entre 29 a 59 años, el 53,19%; y contra mujeres adultas mayores de más de 60 años, el 5,13%.

La edad del agresor va a la par, el 58,93% de los agresores es adulto, entre 29 a 59 años. Le siguen a esta franja los comprendidos entre 18 y 28 años, que alcanzan el 33,43%.

El 33,93% de los decesos fueron por traumatismo; más del 28% debido a asfixia y estrangulamiento; 16% con arma blanca; 9,52% con arma de fuego; y 2,38% por quemaduras o intoxicación.

La mayoría de estos casos de violencia se dan en la zona urbana, que acapara el 92%. En cuanto al consumo de bebidas, más del 58% se encontraba bajo los efectos del alcohol al cometer el feminicidio; y más del 25% de los crímenes fueron perpetrados por más de un autor. En el 74% de los casos, la víctima se encontraba desaparecida, previamente al hallazgo del cuerpo; solo en el 63% se informó a la Policía de esta desaparición.

En 79% de los feminicidios se aprehendió al autor, pero hay preocupación de los autores del informe de Unfpa porque la ruptura de la cadena de custodia de la evidencia es recurrente. En más del 17% de los hechos se perdieron las evidencias, en el 41% de contaminaron, y en 41% se arruinó el manejo de la prueba por otras razones no especificadas.

Solo en el 64% de los feminicidios el autor especificó sus razones para cometer el crimen: celos (45,45%), ruptura sentimental (15,4%), infidelidad (10,91%) y los problemas económicos (10,91%).

Las adolescentes

El año pasado, el informe de Unfpa, por el Día mundial de la población también se concentró en las mujeres, pero el énfasis estuvo en el embarazo entre las adolescentes y en época de pandemia.

La irrupción del coronavirus afectó a la seguridad de niñas y mujeres en el mundo, esto se sumó a las prácticas nocivas contra la mujer, que agravaron el contexto.

Según datos del Ministerio de Salud, en los primeros meses de 2020, de enero a mayo, se registraron 663 embarazos en niñas menores de 15 años, mientras que en 2019 fueron 2.632.

Las estadísticas de 2020 reflejan casi cuatro embarazos de menores por día. Y estos registros son de las niñas que acudieron a la consulta prenatal en el centro de salud. Si se considera el contexto de la pandemia y de la cuarentena rígida en ese periodo, de seguro hay un subregistro entre quienes no asistieron a un control prenatal por la pandemia.

Se estima que dos de cada 10 mujeres casadas o en unión libre que tienen entre 15 y 49 años, en Bolivia, se casó o inició su unión libre antes de los 18 años.

Natalidad decreciente

A pesar de los elevados índices de embarazos en adolescentes, las proyecciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), sobre la base de los datos del Censo 2012, muestran una tendencia decreciente sostenida, la tasa de natalidad cayó en promedio 1,77% cada año.

Según expertos, no es que la pandemia hubiera influido de forma significativa en la baja, sino que se debe a una tendencia natural.

María Teresa Castedo, jefa de Enfermería del Hospital de la Mujer (Percy Boland), explicó que en el caso del establecimiento donde trabaja, es muy evidente la disminución en la ocupación de las camas. Se atreve a decir que en el caso de la Maternidad ha bajado hasta el 30% en lo que va de la pandemia, pero le queda la duda de si las embarazadas están siendo atendidas en otros hospitales debido al covid-19. En el caso del Hospital Japonés, no ha registrado una gran llegada de gestantes, ni el San Juan de Dios, como para afectar de forma tan considerable la estadística del Hospital de la Mujer.


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