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Están ocupados en el ajetreo hospitalario diario, entre las urgencias y las consultas de los pacientes que esperan su turno. Se los ve tranquilos, pero una vez que se intenta hablar con ellos no ocultan su preocupación y miedo porque el coronavirus, en su rebrote, empezó atacando a los médicos de primera línea de los centros de salud y no tienen personal ni para cubrir las bajas médicas.

En el centro San Luis, la semana pasada tres médicos (de provincia) dejaron de atender pacientes para ingresar en aislamiento, después de haberse contagiado del virus y otros cinco funcionarios ingresaron en cuarentena por sospecha, mientras que en todas las postas de salud que conforman el primer nivel de atención ya suman como 40 médicos y funcionarios de salud que han presentado síntomas del coronavirus, de los 50 que se contabilizan en todo el sistema público de salud en este segundo golpe de la pandemia. Seis de ellos ingresaron en terapia intensiva, según la dirigencia médica.

Creen que se contagiaron atendiendo a pacientes con Covid-19, que nuevamente está empezando a llegar a los centros sanitarios.

“En toda la red centro tenemos 15 infectados, tres en nuestro centro (San Luis), mientras que en todo el primer nivel ya tenemos 40 afectados en estos momentos. Está llegando con fuerza (el coronavirus), estamos mal, se está poniendo fea la cosa”, dice la doctora Ruth Aguilera, que trabaja en el centro de salud San Luis y funge como vocera de la Federación de Sindicatos de Ramas Médicas de Salud Pública (Fesirmes).

Con el rebrote rondando en la ciudad y la intención del Gobierno nacional de que el 80% de los casos de coronavirus sean atendidos en los centros de primer nivel, a los médicos les preocupa la falta de personal que no abastece ni para cubrir las bajas, menos para afrontar una escalada de pacientes.

La doctora Aguilera dice que ya no quiere que los llamen héroes de batas blancas mientras ven cómo la vida de sus colegas se va apagando a causa del coronavirus, como sucedió en el primer golpe de la pandemia; quiere que el Estado cumpla con su función de dotar de personal necesario para responder a la emergencia sanitaria.

Asegura que ya no es hora de pedir, sino de exigir que el Gobierno nacional cumpla con esa responsabilidad, tal como lo hicieron con la Alcaldía, que después de tantos reclamos lograron la dotación regular de materiales de bioseguridad y medicamentos. De eso ya no se quejan, están con mamelucos, barbijo, gorros y botas, y las farmacias están abastecidas. “Queremos soluciones de fondo en el tema de ítems. ¡Ya no queremos soluciones parche! Esos famosos contratos de tres meses fueron una estafa, ya que los médicos contratados quedaron impagos. 

El actual ministro (de Salud) sabe que existe un bono de Bs 100.000 para los familiares de los médicos que cayeron en la pandemia, pero hasta en Santa Cruz no conozco a alguien que se haya beneficiado, nunca se le pagó un centavo”, reclamó la doctora Aguilera y agrego: “Yo le digo al nuevo ministro: deje de llamarnos héroes, páguenos y contrate personal”.

Aguilera asegura que no es con una reingeniería de personal que se reforzará el primer nivel -como lo anunció el Ministerio de Salud- porque la escalada de casos ahora es rápida y no se puede esperar procesos burocráticos

Para ella, la única forma de poder atender a la demanda es contratando de manera urgente más profesionales, “porque esta segunda oleada en otros países está golpeando más duro y causando más muertes”, insiste. Asegura que se requiere unos 500 profesionales para atender un posible segundo golpe de la pandemia.

El centro de salud San Luis es un centro de cinco consultorios, al que llegan embarazadas, niños con diarrea y vecinos con otras patologías, entre ellas el Covid-19. Allí trabajan cinco médicos y en toda la jornada se atienden como 150 consultas

La doctora Vanesa Serrate ha notado en las últimas semanas un aumento de los pacientes con síntomas de coronavirus, porque de las 150 consultas unos ocho son por Covid-19, cuando entre septiembre y octubre cada dos semanas llegaban uno o dos pacientes.

“Las otras enfermedades no se fueron de vacaciones, siguen los hipertensos, los que tienen cuadro de diarreas y ahora están llegando nuevamente los afectados por Covid-19. Se necesita más personal”, coincide Serrate.

Para el viceministro de Gestión del Sistema Sanitario, Álvaro Terrazas, lo primero que se debe hacer en el tema de ítems es una reingeniería del sistema de salud para llevar médicos donde realmente hacen falta.

De esta forma, el Ministerio de Salud anunció que buscará fortalecer los centros de primer nivel, donde espera atender al 80% de los casos de coronavirus en esta nueva escalada. “Se tiene que hacer la reingeniería, establecer las brechas y considerar las alternativas. Nosotros no podemos seguir metiendo recursos en un agujero negro. Sin saber si están bien utilizados los recursos humanos”, dijo Terrazas.

Para la doctora Kadidja Ovando, también del Fesirmes, ya conocen ese discurso y lo concreto es que hay contratos de emergencia que ya fenecieron y otros que culminan de este 31 de diciembre, de los 1.200 profesionales contratados este año por la emergencia sanitaria. Sus puestos están quedando vacíos, lo que está dando lugar el cierre paulatino de hospitales.

A esto se suma que, según un estudio realizado en coordinación con el Servicio Departamental de Salud (Sedes) y la Alcaldía, que solo para cubrir la capacidad instalada actual de los centros de primer nivel y hospitales de segundo nivel se precisan incorporar mínimamente entre 2.500 a 2.700 profesionales de las distintas ramas, dice Ovando.

La médica concuerda en que el primer nivel de atención es la primera barrera en la lucha contra las enfermedades porque tiene como puntal la prevención y promoción de la salud, pero en nuestro país esta función pasa a segundo plano porque dada la necesidad estos centros son más “asistencialistas que preventivos”.

“Obvio que sería lo óptimo prevenir complicaciones de las enfermedades en una primera etapa, en el centro de salud, así usted no congestiona el segundo ni el tercer nivel. Lo ideal sería brindar atención preventiva, pero para eso tenemos que tener el recurso humano adecuado y suficiente; además de los insumos necesarios, como trajes de bioseguridad y pruebas de laboratorio para la detección temprana”, asegura.

Bioseguridad

Si en algo se ha avanzado es la dotación regular de equipos de bioseguridad, coindicen los médicos consultados, que esta semana recibieron mamelucos, barbijo, botas y gorros de bioseguridad.

Ovando espera que la dotación siga siendo regular y el sector no tengan que volver a realizar protestas para que los escuchen.

La pandemia

Por su lado, las autoridades del Servicio Departamental de Salud (Sedes) advierten que el rebrote del coronavirus se está dando con una velocidad de propagación mucho más rápida que la primera tormenta epidemiológica y que el contagio se está dando más entre la población joven (ver cuadro), en el rango edad de los 19 y 40 años.

Lo que preocupa al Sedes es que los jóvenes son los que llevan el virus al hogar y contagian a los adultos mayores, que siguen siendo a los que peor les va con el coronavirus. El 60% de las muertes corresponden a mayores de 60 años.




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