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“En dos meses se van a cerrar todas las carceletas a nivel nacional porque no cuentan con las medidas de seguridad”, aseveró ayer el viceministro de Régimen Interior Javier Issa, en referencia a los 35 recintos que existen en siete departamentos del país (exceptuando Pando y Oruro) y que albergan a unos 2.600 internos.

La medida llama la atención puesto que las cárceles, según el informe de la Defensoría del Pueblo 2018, están hacinadas y sus sistemas de salud, terapias ocupacionales y reinserción social, son deficientes. El ministro reconoció esta situación, pero dijo que se están tratando de mejorar las condiciones para los internos, mientras se avanza en los proyectos de construcción de tres cárceles modelos, en Santa Cruz, Cochabamba y La Paz. La construcción demandará por lo menos $us 253 millones y se prevé que pueden estar listas en al menos tres años.

El anuncio fue cuestionado por el exdirector de Régimen Penitenciario, Ramiro Llanos, quien la calificó como ‘improvisación’ puesto que, desde su punto de vista, lo que debería hacerse es fortalecer las carceletas, para que allí se cumplan penas de delitos menores y no hacinar más las cárceles departamentales.

El exdefensor del Pueblo en Santa Cruz, Jorge Paz, señaló que esa medida “solo traslada el problema de los pueblos al problema que ya existe en cárceles como Palmasola, donde algunos presos duermen hasta en el piso de las capillas”.

Sostuvo que se debe trabajar en una política para brindar a los privados de libertad mejores condiciones de vida en los recintos penitenciarios, además de impulsar la construcción de cárceles modelo. “Solo de la carceleta de Montero se debe llevar a más de 400 internos a Palmasola, donde no hay posibilidad de hacer una reclasificación. No es ninguna solución”, ejemplificó.

Sin embargo, Issa aseguró que el Gobierno de la presidenta Jeanine Áñez, busca ‘dignificar las cárceles’, y que también se pretende pronto, reducir el hacinamiento con el programa de ‘grilletes electrónicos’ con lo que se pretende disminuir el hacinamiento carcelario en un 20%.

En Santa Cruz, la carceleta más ‘emblemática’ es la de Montero, con capacidad para no más de 70 personas pero que albergaba a más de 500. El año pasado, con una ampliación del Centro de Readaptación Productiva de Montero (Cerprom), se trasladó a casi un centenar.

Las 35 carceletas del país

“Las carceletas deben fortalecerse y ahí comenzar con la reforma penitenciaria, con personal civil; deben haber carceletas con máximo 300 personas, con sistema progresivo con tres etapas: cerrado, semiabierto y abierto”, señala Llanos.

La exautoridad señala en su libro ‘Recuperación de las cárceles por la sociedad civil’, que en el país existen carceletas en Potosí (8), Santa Cruz (6), Sucre (5), La Paz (5), Tarija (4), Cochabamba (4) y Beni (3). Además, dijo, se debe tomar en cuenta que en los municipios hay juzgados y que, los privados de libertad pueden cumplir penas más cerca de sus familiares. A su vez, Issa aseguró que se trasladará los internos a los penales más cercanos a sus lugares de origen.

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