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El 22 de marzo llegaron hasta Casa Mitaí en busca que un lugar que los proteja del Covid-19 y que les garantice un plato de comida, ante el vacío de calles y el cierre de los negocios. 

Hoy son vencedores de la droga y de la calle. En todo el tiempo de confinamiento se desintoxicaron y mantuvieron la mente ocupada, aprendiendo el oficio de panaderos.

Elaboran pan para vender e ir consolidando un negocio que los mantenga lejos del vicio, todos los días inician su jornada a las 08:00, con el preparado de la masa, posterior horneado y la entrega de pedidos a su clientela.

Vanesa Bermúdez, responsable del programa Situación de Calle de la Gobernación, explicó que Casa Mitaí recibió, desde el inicio de la cuarentena, a 54 personas, entre niños y jóvenes, que pasaban sus días en la calles de la ciudad. Del total, solo cinco cumplieron todo el tratamiento de rehabilitación, lo que ha permitido que emprendan un negocio que está siendo motivado por el ente departamental. 

“Estos jóvenes son testimonios de vida y de que existen segundas oportunidades. Desde la Gobernación vamos a seguir trabajando para que nuestros niños y adolescentes no sean presos de las drogas, como autoridades queremos ayudar a que se respeten sus derechos desde sus hogares”, dijo.

Ante estos resultados, la Gobernación habilitó una sala de aislamiento con 20 camas (10 para mujeres y 10 para hombres), con el objetivo de continuar con el trabajo de rehabilitación. 

Bermúdez también aclaró que, debido a que los albergues y centros trabajan con la modalidad puertas abiertas (Código 548), muchos jóvenes que llegan al centro vuelven a las calles, y algunos son reinsertados a sus hogares.

El equipo de Situación de Calle cuenta con sicólogos, educadoras y trabajadores sociales que trabajan en la capacitación en panadería, bisutería, reciclaje y otras actividades, con la idea de que las personas menos favorecidas puedan reinsertarse a la sociedad.