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Un mensaje de whastApp prende las alertas. En cuestión de minutos, los bomberos visten sus trajes especiales ignífugos y parten hacia la emergencia. Tan pronto salen de la estación, comienza una carrera de obstáculos hasta iniciar las labores de control y extinción de las llamas. 

Álvaro Castillo capitanea a las unidades de bomberos voluntarios de UUBR (Unidades Urbanas de Bomberos y Rescate) que operan en la capital cruceña además de contar con otras estaciones en San José de Chiquitos y Camiri. Cuenta con una extensa formación en incendios adquirida en diversos cursos realizados en Estados Unidos con los bomberos de Houston, Oregón y Los Ángeles.

Señala cinco situaciones que retrasan la labor de extinción de incendios en cada uno de los operativos que realizan.

1. Tránsito

Las unidades de bomberos son vehículos pesados que cargan tanques de agua para la intervención rápida en emergencias. La conducción del camión requiere una pericia especial para evitar accidentes. Cuenta con unas sirenas y luces que permiten alertar a los demás conductores sobre la urgencia del desplazamiento.

La falta de una adecuada educación vial hace que los vehículos no permitan el paso de los motorizados en emergencia o, en algunas oportunidades, traten de aprovechar la oportunidad para avanzar más rápido sin respetar a los bomberos.

En una emergencia "cuanto antes se llegue hay más probabilidades de controlar el fuego", señala el especialista.

"La actitud de algunos conductores no hace fácil la circulación", subraya Castillo. Las rutas elegidas para desplazarse priorizan las avenidas por la anchura de las vías a pesar de la cantidad de semáforos que encuentran al paso. Circular por otras calles significa superar innumerables rompemuelles que frenan el avance rápido. 

2. Comunicación

Cada grupo de bomberos ha conseguido su sistema de comunicación estable que les permite operar en situaciones de riesgo. Resta unir todas las redes en un mismo canal de comunicación que facilite la organización y atención sin necesidad de desplazarse a cada instante para reportar ante el jefe del operativo.

Castillo reconoce el aporte de las nuevas tecnologías ligadas al uso de los teléfonos inteligentes. Son una salida viable, aunque dependen de factores como la batería del equipo, la señal o el acceso a los megas. Además, no son equipos que resistan a las condiciones de calor, humedad y riesgo de golpes que se viven en una emergencia.

El anhelo de una estación de comunicación con una señal exclusiva para las emergencias se arrastra desde hace años. Solo espera que se concrete el proyecto que facilite la implementación.

3. Acceso a hidrantes

Santa Cruz de la Sierra cuenta con el mejor sistema de hidrantes del país. Aún así, la debilidad de los mismos es notoria. En general, Latinoamérica cuenta con uno de los sistemas de hidrantes más deficientes del mundo y Bolivia no es una excepción.

El uso de hidrantes requiere accesibilidad para llegar, conectarse y partir nuevamente al lugar del incendio. Se requiere la vía expedita para el traslado entre ambos puntos, sin embargo, es difícil que la gente respete y se cuela en la vía.

"Esta mañana (en relación al trabajo de extinción en la fábrica de colchones) desde las 6:00 competíamos con micros, flotas y vehículos que circulaban por la misma carretera y no respetaban los conos", lamentaba Castillo. 

Una forma de subsanar estas limitantes consiste en un trabajo previo de planificación que permite conocer fuentes alternas de abastecimiento. El capitán de UUBR resalta el apoyo de algunas empresas ubicadas en el parque industrial que cuentan con sistemas propios de almacenamiento y permitieron el acceso de los vehículos de bomberos.

4. Información 

Es la parte más delicada de cada incendio porque incluye datos relevantes de la empresa. Ante cada intervención, las unidades de bomberos requieren información detallada de los planos de la empresa y del material que se almacena en su interior, sobre todo si este es inflamable.

"Los planos nos facilitan la determinación de un plan de intervención de acuerdo a la estructura del edificio", señala Castillo. 

La señalética internacional exige la colocación de alertas cuando en una fábrica o depósito se posee material inflamable. Raras veces se cumple la norma en Bolivia. "Estas señales identifican el tipo de material y ayuda a los bomberos para conocer contra qué se enfrentan. No todos los incendios se pagan con agua", remarca.

En el caso específico de la fábrica de colchones se contaba con dos materiales altamente combustibles. "Tuvimos que buscar en internet  la ficha del poliol y del TDI para saber cómo reaccionan al agua", comenta Castillo. 

5. El factor humano

"Las inmediaciones de los incendios se han convertido en un espectáculo para decenas de personas que se dedican a grabar y sacar fotos, parece un show cirquero", lamenta Castillo. Ayer se vivieron esas escenas en el parque industrial con personas que se saltaban los cordones policiales para retransmitir en directo o captar las fotos.

"Nosotros conocemos el riesgo", matiza Castillo. Describe los peligros que se pueden vivir en estas emergencias y que muchas veces la gente no contempla. "Las explosiones de los bidones supone  un peligro para la gente, pueden matar a alguien", recuerda el especialista en incendios estructurales.

Escenas como las de ayer se desbordan por "el entusiasmo en sacar la foto" sin darse cuenta el riesgo que pueden llegar a correr.

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