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Por lo general, cuando una mujer quiere convertirse en mamá, ya sea por primera, segunda o más veces, los cuidados sugeridos para preparar el cuerpo suelen resumirse a dos aspectos: ejercicios y alimentación.

Y si bien es cierto que ambos son muy importantes, la lista de consejos es más larga, por lo menos así lo dejó claro el Centro para la Prevención y el Control de las Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, que elaboró una lista con una decena de puntos.

El primero, que puede sonar un poco premeditado para la emotividad de la gestación, tiene que ver con elaborar un plan de vida reproductiva, así como muchas mujeres hacen una planificación anticonceptiva.

La segunda recomendación es consultar al médico antes de quedar embarazada, para poner sobre la mesa tanto los antecedentes familiares como las afecciones físicas previas. Es importante que las mujeres con diabetes, problemas de tiroides, presión alta, patologías autoinmunes, Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), trastornos alimentarios, convulsivos, alimentarios, artritis, etc. tengan las cosas lo más controladas posible.

Asimismo, es importante que el médico a cargo conozca los medicamentos que utiliza la mujer para evitar defectos graves en el bebé por nacer, y que además se coloque las vacunas necesarias para mantenerse sana, igual que el bebé.

Como tercer consejo, el CDC enfatiza en que la futura mamá debe consumir 400 microgramos de ácido fólico todos los días. “El ácido fólico es una vitamina B. Si una mujer tiene suficiente ácido fólico en su organismo al menos un mes antes de quedar embarazada y durante el embarazo, esto ayudar a prevenir defectos de nacimiento graves en el cerebro y la columna vertebral del bebé”, dice.

En cuarto lugar, dejar el consumo de tabaco, alcohol y drogas ilícitas, sustancias que ocasionan parto prematuro, defectos de nacimiento y muerte del recién nacido.

En la quinta recomendación hay que poner bastante atención, ya que pocas veces se toma en cuenta. Se trata de evitar sustancias tóxicas y otros materiales peligrosos en el trabajo o en la casa, como sustancias químicas sintéticas, metales, fertilizantes, repelentes contra insectos en aerosol y excrementos de gatos o roedores, ya que pueden perjudicar los sistemas reproductores del hombre y de la mujer, dificultando que la mujer quede embarazada.

Un ejemplo de esto son las verduras y frutas no orgánicas, que contienen elementos químicos nocivos, que figuran en datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Hay que mantener un peso saludable (no a corto plazo), las personas con sobrepeso u obesidad tienen un mayor riesgo de presentar afecciones graves, como complicaciones durante el embarazo, enfermedades cardiacas, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer (de endometrio, de mama y de colon). Tampoco es saludable muy bajo peso.

Es importante conocer los antecedentes familiares (infertilidad, etc.), mantener la mente sana y evitar ambientes con violencia, hacer ejercicios adecuados y, una vez en gestación, seguir un estilo de vida saludable a todo nivel.

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