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Los cambios en Palmasola avanzan un paso más. Desde ayer, los internos con problemas de drogodependencia fueron reubicados en el bloque B del Pabellón Cerrado 3 (PC-3) de Palmasola, más conocido como Chonchocorito.

El comandante de la Policía, Alfonso Siles, señaló que son 150 los reclusos que recibirán un tratamiento estricto de rehabilitación en el PC-3, pabellón que en agosto de 2013 fue escenario de una matanza en la cual 31 internos murieron por las pugnas de poder. 

Desde la anterior semana, pequeños grupos de drogodependientes, que estaban en régimen abierto (PC-4), luego de una selección según su condición y peligrosidad, empezaron a ser reubicados en Chonchocorito, y la madrugada de ayer se llevó a los 74 adictos que faltaban, con los que se completaron a 150 los reos con problemas con las drogas. Este número es la capacidad de celdas que tiene el ambiente, explicó el gobernador del penal, Javier Lora. La clasificación fue hecha por los jefes de seguridad interna del penal y Régimen Penitenciario a través de un equipo de profesionales.  

El operativo se realizó con el apoyo de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP) con la finalidad de precautelar que el traslado se desarrolle sin desmanes, afirmó el director de esa unidad policial, Julio Baldivieso, quien recibió un disparo durante la intervención policial del 14 

de marzo en Palmasola y actualmente vive con un proyectil alojado cerca de la columna vertebral. 

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El nuevo ambiente

Lora explicó que en el bloque B de Chonchocorito, los internos estarán separados por áreas, según el estado de los pacientes. Es así que habrá áreas de ambientación, abstinencia, descanso y castigo. 

Así también se restringirá el ingreso a los familiares de los internos adictos hasta que se concluya la construcción de los cubículos de visitas.

El director de Régimen Penitenciario, Iver Melgarejo, señaló que se brindará atención y rehabilitación con unos 10 profesionales, entre médicos, sicólogos, siquiatras y trabajadores sociales, además de que se contará con unos 20 terapeutas de centros de rehabilitación y profesionales de la Alcaldía, el Sedes y de universidades. 

El objetivo es que los controles en este pabellón sean aún más estrictos, puesto que continuamente se detectan intentos de ingreso de drogas al penal. Por ejemplo, Siles indicó que el martes cuatro personas fueron sorprendidas en poder de droga en régimen abierto en los pabellones 16 y 25, por lo que fueron aislados. 

Mientras tanto, los alrededor de 300 internos que antes ocupaban el bloque B de Chonchocorito han sido reclasificados por el tipo de delito y su peligrosidad para ser derivados al bloque A, otros en el PC-7 y otro número fue trasladado a régimen abierto.

La rehabilitación

Equipo multidisciplinario
Más de 12 profesionales, entre sicólogos, siquiatras, médicos y personal capacitado de Régimen Penitenciario, en colaboración con otros internos, serán los encargados de la rehabilitación de los drogodependientes.

Control 
La idea es rehabilitar a los internos progresivamente y que, una vez superada la adicción, puedan optar por terapias de estudio o de rehabilitación en otros pabellones. Lora destacó que el ambiente del Bloque B del PC-3 tiene una huerta para terapia. 

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