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No basta con prometer ventiladores mecánicos, tampoco con implementarlos, si la capacidad de las empresas para producir oxígeno en el país está siendo rebasada con los que actualmente están en uso.

Particularmente, en el caso de Santa Cruz, según el Servicio Departamental de Salud (Sedes), en estos últimos días hay un promedio de casi 160 de camas ocupadas en la Unidad de Terapia Intensiva (UTI), medio centenar más que en las dos olas anteriores. Son de los tres subsistemas de salud: público, seguridad social y privado, y con esta ocupación ya se ha declarado saturación desde hace varios días, y sin llegar al pico.

La llegada del coronavirus duplicó la habilitación de camas con ventilación mecánica para pacientes críticos, y a pesar de esos avances, no se alcanzó ni la mitad de lo que demanda una población por encima de los tres millones de habitantes.

En su último informe de estrategias para la contención y mitigación del virus, la Secretaría Departamental de Salud de la nueva gestión proyectó que solo Santa Cruz requiere 337 camas UTI. Actualmente, el sistema público de salud cruceño ofrece 74, solo 39 son para pacientes Covid-19.

Oxígeno, en rojo

La realidad del oxígeno en el país es más dramática de lo que sugieren las largas filas.

Con la disponibilidad actual de respiradores, la mitad de lo recomendado, las industrias de oxígeno ya están al borde del colapso, y la importación aparece como bandera de salvación, pero no es cosa nueva por la pandemia.

La empresa extranjera más grande y con presencia en Bolivia, de acuerdo a datos de Aduana, a los que accedió EL DEBER, ya antes de la pandemia importaba un promedio de 100 toneladas de oxígeno al mes, distribuidas en cinco arribos, a veces procedentes de Paraguay, pero también compraba a empresas bolivianas.

Las industrias nacionales, con una producción más o menos importante, como Nitrox, desde su nacimiento solo proyectaban una cobertura del mercado de 20%: 10% para Santa Cruz, 5% para La Paz y 5% para Cochabamba.

Y mientras en las redes sociales se muestran interminables filas afuera de algunas empresas, en otras hay señales de ‘falsa paz’, porque nadie aguarda la recarga del cilindro de oxígeno, pero el mensaje puede ser engañoso; esto se debe a que se eliminó la venta individualizada en esta tercera ola, y no por gusto. Están priorizando los contratos con los hospitales.

“Ya no puedo vender oxígeno a la gente que hace fila porque tengo contratos firmados, y si no cumplo puede ocasionarme problemas”, explicó Alfredo Corro, de Nitrox.

Según él, la situación es de terror y están estresados por la presión de los hospitales. Mencionó como ejemplo que si su contrato con determinado hospital es de 200 toneladas, supuestamente por un año, ante la emergencia, si el hospital demanda que esas 200 toneladas se entreguen en seis meses, la industria tiene la obligación de cumplir. “No podemos decirles que dejen de habilitar más camas”.

Corro explicó que las filas largas de personas para solicitar la recarga de los dispositivos se producen en las empresas más pequeñas de oxígeno que no tienen grandes contratos con el sistema hospitalario y que trabajan directamente con la venta al público.

En Nitrox, en Cochabamba, si se observa el drama, con filas hasta de cuatro cuadras, con personas llorando. Corro aseguró que Cochabamba es donde la situación está más dramática.

Explica que en la primera y segunda ola la demanda de oxígeno se multiplicó por cinco, y que ahora ya está por encima de siete, “y sin llegar al pico de la ola”.

En el caso de la Caja Petrolera de Salud (CPS), que demandaba una tonelada diaria de oxígeno, su requerimiento se disparó a casi cuatro. Solo en Guaracachi aumentó 15 camas para pacientes críticos.

Los médicos de las Unidades de Terapia Intensiva (UTI) respondieron que hasta el momento no han sentido alguna disminución en el aprovisionamiento. Sin embargo, están muy molestos porque a la sobrecarga laboral y emocional de la pandemia, agregan la falta de pago a los profesionales de contrato.

“Nada de pagarnos y ya hemos dado un ultimátum para el lunes, hasta las 17:00. Si no cancelan, el martes saldremos a las calles. Nos deben los mismos tres meses que dura el contrato”, lamentó Andrés Martínez, del San Juan de Dios.

“No falta oxígeno, pero nada de los nuevos contratos y faltan los pagos”, coincidió Richy Anderson Hurtado, del Japonés.

El Hospital Católico ya lanzó su primer pedido de auxilio por falta de oxígeno. “La empresa que nos provee nos ha mandado una misiva diciendo que nos va a dar 250 kilos, pero tenemos 33 pacientes que demandan más que eso”, explicó el representante, Víctor Hugo Valda.

“Debido a la alta demanda nos vemos en la penosa situación de limitar los cupos a los diferentes centros de salud, a partir de la fecha solo podremos entregar 250 kg por día”, decía la carta de Nitrox, dirigida al Hospital Católico.

Fábrica municipal

El alcalde Jhonny Fernández lamentó que esté faltando oxígeno en Santa Cruz de la Sierra porque las fábricas privadas tienen contratos con otros departamentos.

En tal sentido, informó que en unos cuatro meses podría comenzar a operar una fábrica municipal de oxígeno, para dejar de depender de privados, con lo que también se ahorrará dinero al municipio, que ahora paga más para la provisión a los hospitales de segundo nivel.

Otros ‘damnificados’

Las clínicas más pequeñas, y las enfermerías, son las que están sintiendo más el golpe de la escasez del oxígeno.

De acuerdo a un recorrido de EL DEBER por la zona del hospital Japonés, en varias no había ni siquiera para hacer nebulizaciones a las personas alérgicas.

Algunas de las enfermerías, como Concepción, habían pedido recarga en ocho lugares, sin éxito, y desde hacía una semana.

Según Katherine Muyuro, propietaria de la enfermería, de pagar Bs 120 por recarga, llegó a los Bs 200, pero lamentó que en estos días no consigue ni pagando más.

En las redes sociales hay denuncias de cobro hasta de Bs 500 por recarga de cilindro de seis metros cúbicos, y con llenado a la mitad. Asimismo, en Market Place, según constató EL DEBER, el tubo de seis metros cúbicos, con manómetro y el oxígeno, que en situaciones de normalidad no pasa de los Bs 2.000, hoy está en Bs 4.000 en promedio.

Según los datos del Sedes, esta semana el virus afectó a 37 de los 56 municipios de Santa Cruz, un dato que no se había visto anteriormente en lo que va de la pandemia.

Además de los enfermos, el sector productivo está siendo afectado por el colapso de la industria del oxígeno.

Chapistas y soldadores han sido desplazados en sus requerimientos, de igual modo los ganaderos, que necesitan nitrógeno para la conservación de las pajuelas de los toros, la industria alimenticia, la conservación de las vacunas.

Se prioriza la venta de oxígeno solo al sector salud, y se deja de lado la producción de otros elementos, como el nitrógeno, porque la capacidad no da para más.

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