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Fernando Soria Sejas

El 17 de marzo de 2015, Magaly A.C. (16) desapareció luego de salir de su colegio para dirigirse a su casa; diez días después, su cuerpo fue hallado en un monte. Había sido estrangulada.

La última vez que había sido vista con vida, la joven era molestada en la calle por un sujeto bajo efectos de alcohol y drogas. La investigación policial condujo al arresto de cinco sospechosos, entre ellos, Juan Ernesto Lazcano Valencia (30), quien terminó admitiendo la autoría del crimen.

En el transcurso de las investigaciones, en dos tomas de declaración formal, el sujeto, que esporádicamente se dedicaba a trabajar como ayudante de albañil, reconoció que él mató a la adolescente, asfixiándola al colocarse por detrás de ella, rodear su cuello con uno de sus brazos, y aprisionarla hasta dejarla sin vida.

Sin embargo, ya en la etapa de juicio, Juan Ernesto Lazcano Valencia alegó que era inocente y que, supuestamente, había sido presionado para atribuirse el crimen.

Sin embargo, según el fiscal Luis Alberto Lafuente Pozo, las pruebas apuntaron hacia él, por lo que el sábado fue condenado a 30 años de cárcel sin derecho a indulto, los cuales deberá cumplir en el Centro de Readaptación Productiva Montero (Cerprom).

“Se ha logrado justicia en este caso, el Ministerio Público pudo acreditar la autoría de la muerte de la adolescente y hemos sustentado la acusación que venía de hace años”, informó el fiscal departamental, Mirael Salguero.

El juicio oral se instaló en el Tribunal de Sentencia de Montero y concluyó con la condena de 30 años de presidio, que es la pena mayor que se aplica en Bolivia.

¿Cómo y por qué lo hizo?

Según las investigaciones, el 17 de marzo de 2015, Juan Ernesto entró en contacto con la víctima en la calle, a la cual no conocía, y quiso invitarle un refresco. 

La muchacha se negó a recibirlo, pero el sujeto decidió seguirla y pasó a acosarla. En el alegato durante el juicio, el hecho fue reconstruido por el fiscal Lafuente: “el sujeto intentó besar a la menor, y esta lo rechazó, pero el hombre la arrastró consigo hacia el monte, intentó violarla y procedió a asfixiarla”.

El cuerpo de la muchacha fue hallado el 27 de marzo por el barrio Santa Ana, de Guabirá.

Según la investigación, el ahora sentenciado se encontraba drogado, pues es consumidor consuetudinario de marihuana.

Los familiares de Magaly agradecieron el accionar de las autoridades y aseguraron que se pudo hacer justicia en este caso. Asimismo, señalaron que el sujeto, pertenecía a la pandilla denominada B-13, que acostumbraba reunirse en la plaza Principal de la localidad de Guabirá y solían molestar a los transeúntes estando bajo efectos de alcohol y drogas.