Escucha esta nota aquí

Muchos hemos visitado poblaciones del departamento de Santa Cruz íntimamente ligadas al turismo, preparadas para recibir visitantes todo el año y con facilidad de accesos por carreteras, además de oferta en hotelería y servicios.

Seguramente, si hiciésemos una lista de lugares que queremos conocer, esta sería interminable. Y es que, para algunos de nosotros, cualquier lugar en el que no hayamos estado, ya merece la pena ser conocido.

A propósito del 26 de febrero, fecha de la fundación de Santa Cruz de la Sierra, fotógrafos, guías de turismo y biólogos sugieren los lugares del departamento que resultan poco conocidos y que vale la pena conocer.

El biólogo Huáscar Bustillos sugiere la Siberia. Es un sitio que se encuentra en el parque nacional Amboró y pertenece al municipio de Comarapa. Bustillos lo califica como un ‘paraíso de picaflores’.



También destaca las Lomas del duende, “que es una especie de continuación de las Lomas de Arena, pero en la zona de Porongo; los bañados del Isoso, donde desaparece el río Parapetí; laguna Esmeralda en Quirusillas (valles), hogar del loro pinero; laguna Tatarenda, donde arde el fuego, es una laguna donde no hay peces y tiene emanaciones amoniacas”.

Bustillos añade a su lista la laguna Juan Chulo, situada en Santa Rosa, la capital de la provincia Sara y Postrervalle, “el último valle escondido”.

El guía turístico Nelson Pacheco mira hacia la parte chaqueña del departamento. “Camiri es muy bonito, pero las autoridades no hacen nada por promover sus atractivos. El turismo de hacienda y de la Guerra del Chaco en Boyuibe es hermoso”, asegura.

Pero, el lugar que, definitivamente, recomienda es Cuevo. El municipio de la provincia Cordillera se encuentra a 360 kilómetros de la capital cruceña y es considerado la capital folclórica de la cultura en la zona.

Cuevo ya tiene infraestructura hotelera, carretera en buen estado, guías de turismo, buena gastronomía y haciendas listas para recibir turistas. Entre sus principales atractivos está el turismo de hacienda, se produce el queso estirado más largo de Bolivia, con más de 100 metros. Tiene sitios históricos de la Guerra del Chaco y sitios naturales, como el Chorro, una cascada enorme, declarada como área protegida municipal. A nivel urbano cuenta con el museo y la iglesia franciscana, además del mirador”, indica Pacheco.

Y entre lo que más destaca se encuentra la gastronomía de Cuevo, especialmente el chancho a la galleta. “El carnaval cueveño es muy hermoso. En la zona se celebra el Arete Guasu”, añade.

La bióloga Gabriela Tavera considera el Parque Nacional y Área Natural de Manejo Integrado Otuquis, como un fantástico sitio para conocer el Pantanal boliviano y, sobre todo, una especie extremadamente llamativa: el ciervo de los pantanos.

“Es un lugar que no decepciona”, asegura. “Roboré también ofrece miles de lugares recónditos, cascadas, miradores, pinturas rupestres. Uno se puede quedar recorriendo lugares semanas y semanas, siempre hay algo nuevo. El municipio entero está lleno de joyas naturales”, agrega Tavera.

Si existe un oficio que permite conocer sitios fascinantes y paraísos escondidos es el de fotógrafo, especialmente el que se siente atraído por el campo y la naturaleza.

Carlos Hugo Vaca no olvida su última visita a Pucará, la población que se sitúa al sur de la provincia de Vallegrande. Especialmente recuerda sus cerros y montañas en la madrugada.


“Aunque el pueblo es chico, su gente es acogedora, pero la vista desde esa localidad es increíble, es como volar sobre las montañas, mucho más si no hay neblina, es espectacular. La última vez que estuve en Pucará, una señora anciana, desde su puerta doble de madera, sacó la cabeza a saludar y me ofreció las frutas de la época, también me ofreció una gaveta con agua para lavarme los pies y una toallita, no había vivido nunca esa experiencia. Fue tan tierna y hospitalaria que parecía un familiar lejano. La mirada de esa gente es muy limpia y dista mucho de ser desconfiada”, recuerda Vaca.

Max Toranzos menciona a La Yunga, una localidad de la provincia Florida, localizada a 13 kilómetros de Mairana, desde donde se puede llegar al bosque de helechos gigantes, un lugar que parece extraído de una película de dinosaurios.

“Es un lugar maravilloso para el descanso. Una caminata en el bosque de helechos gigantes resulta ideal para desconectarse de la rutina”, asegura.


Jorge Sierra propone a los viajeros darse una vuelta por la fiesta de San Antonio en la localidad con el mismo nombre, San Antonio de Lomerío, una población chiquitana ubicada en la provincia Ñuflo de Chávez. “Es una región geográficamente hermosa, que aún conserva muchas tradiciones de antaño, posee algunos museos muy bonitos, una iglesia particular y la festividad colorida que recorre todo el poblado”, destaca Sierra.




Fernando Núñez recomienda Refugio los Volcanes, pasando la Angostura, en Bermejo, camino a Samaipata. “Está en medio del parque Amboró, hay una desconexión total (no llega la señal) y, si vas con cielo despejado, es el mejor lugar para ver la vía láctea cerca de Santa Cruz. Hay pizza al horno de barro los sábados a la noche y muchos miradores increíbles”, comenta.

Por la misma zona está Gingers Paradise, otra propuesta de Núñez. “Es un alojamiento creado por Cristóbal, un músico californiano que tocaba con System of a Down en sus inicios y abandonó todo para venirse a Bolivia y vivir de forma sustentable en este lugar. Excelente cocinero y guía. Todo lo que comes ahí es cultivado ahí mismo y cocinado por él. Cerca de ahí podés hacer caminatas a un par de cascadas, ayudarlo a cocinar o cosechar sus vegetales y tocar canciones con él. Podés escuchar todas sus historias y anécdotas por horas”, asegura.



Comentarios