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Desesperanza. Esa es la palabra con la que Yamile Ardaya, sicóloga de profesión, define lo que ha visto en el último tiempo en su consulta.

Dice que los casos de angustia, desde leves hasta muy graves, se acentúan por la zozobra, generada por temas que van desde la pandemia hasta la crisis económica, la falta de empleo, la 'toxicidad' política y las constantes malas noticias.

Para esto, ha usado un enfoque que, asegura, le ha dado buenos resultados. La sugerencia de Ardaya para todos sus pacientes es fortalecer las cuatro áreas del ser humano: física, emocional, mental y espiritual.

Para lo físico, aconseja comer sano, tomar vitaminas, hacer ejercicios, hacerse chequeos médicos, en general todo lo que tenga que ver con cuidar la salud.

En lo emocional, apunta a que las personas refuercen los lazos con la familia y los amigos, y que a pesar del virus, aislarse no es excusa, ya que existen herramientas como internet y variadas plataformas para estar en contacto. “Es la mejor manera de no perder la cordura”, indicó.

En lo intelectual, la sicóloga aconseja no meter “basura” a la mente, alejarse de tragedias, muerte y dolor, buscar libros y películas positivos que desestresen y oxigenen el cerebro. “Hacer ejercicios de respiración y actividades dentro de casa también nutren los procesos mentales, que son los que llevan a concentrarse en la desesperanza”, afirmó.

Por último, abordó la faceta espiritual de las personas. Sea cual fuere la fe de cada uno, llamó a fortalecerla, sin entrar en terreno religioso, sino más bien pensando en la filosofía de vida.

“En estos tiempos la vida te lleva a los extremos y a que probés tus teorías, qué tan consecuente sos con lo que decís, pensás y hacés, es hora de nutrir tu fe, y eso implica la solidaridad, el ayudar a otras personas, consolidar valores personales, como la honestidad, etc. Pensar en estas cuatro áreas hará sentir mejor al individuo, esto repercutirá en la familia y también en la sociedad”, puntualizó.

El sociólogo Fernando Figueroa recordó que Bolivia ha vivido diferentes procesos políticos, sociales y ambientales que han configurado un escenario interesante, de que la gente se movilice, se organice y también exija ciertos cambios.

Para Figueroa, con todo lo ocurrido la gente abandonó la individualidad para sumarse a elementos colectivos, pero llegó un momento en que la angustia generalizada exige respuestas claras, políticas, sociales y sanitarias, para continuar con la rutina.

Reconoce que hay un debilitamiento institucional que derivará en la transgresión de las normas y el descontrol, más en estas fechas, que sirven para una especie de desahogo colectivo.

Ante este panorama, dijo que debe apelarse mucho a la conciencia social, para que reconozca que “estamos frente a un problema grave que es necesario controlar esto, pero las autoridades deben dar ejemplo, y ese no es el caso en el país”, lamentó.

La presidenta del Colegio de Sicólogos de La Paz, Verónica Alfaro, recordó que en todo el mundo, no solo en Bolivia, se viven tiempos inciertos, tanto a nivel individual como colectivo, lo que desconcierta y angustia a cualquier persona, y que puede llevar a decisiones y acciones erradas, irracionales, o incluso a paralizar. 

Cree que las personas están acostumbradas a planificar sus vidas, tanto a nivel personal como profesional. “Tenemos una rutina que nos tranquiliza porque nos hace pensar que tenemos el control de las cosas y esta pandemia, más la situación política y económica, no solo pone en jaque toda la planificación que teníamos, sino que nos imposibilita de hacer muchas cosas y eso desgasta en lo sicológico", reconoció.

Para Alfaro, el coronavirus y la incertidumbre económica llevaron a las personas a tener miedo, que es una de las emociones más básicas, pero además de las más contagiosas. Dijo que este miedo lleva a las personas a realizar actos irracionales de desesperanza, y que eso es lo primero que debe evitarse, para no ocasionar situaciones más desastrosas.

"Hay que aceptar que hay situaciones que no podemos controlar para que prime la racionalidad. Es importante estar con los allegados y recibir su cariño y apoyo, reforzar el vínculo y su efecto positivo. Cuando alguien está enfermo de coronavirus es todavía más importante mantener el lazo para no entrar en la desesperanza", aconsejó.

Recalca que lo que está ocurriendo con la pandemia escapa a las manos de las autoridades y de los médicos, y que entonces lo más recomendable es que la gente no se deje ofuscar por tanta información que recibe, que sea más selectiva para no cargarse, "concentrémonos en cumplir con la bioseguridad como parte de nuestra capacidad de adaptación personal y familiar", dijo.

Igual que Ardaya, sugirió mantener la salud mental y física lo más estable posibles. Pidió evitar el alcohol, el tabaco y otras sustancias psicoactivas, "que no son solución ni paliativos. La gente debe aprender a pedir ayuda, ya sea como consejería, etc.", finalizó.

Situación económica

Para Ardaya, el tema económico es uno de los más serios y de los que más zozobra “perpetua” ocasionan. Sin embargo, dijo que existen algunas ventajas que pueden ser aprovechadas.

“No queda de otra que buscarle a la vida”, animó. Y sobre esta base, dijo que el mundo es de las personas que no tienen nada porque no temen a nada y le meten a todo, a diferencia de los profesionales, que se meten en una caja y no ven más allá de la entidad en la que trabajan.

“Pueden empezar con pequeños emprendimientos, como vender comida, helados, aprovechar los negocios en línea, los profesionales por ejemplo pueden ofrecer asesorías en línea”, recomendó.

Hace tiempo que Tania Rocabado no trabaja en su especialidad, la Comunicación Social, pero está sacando provecho de su talento con las manualidades, que hoy son su sostén económico.

Ingrid Domínguez, chef de toda la vida, ha incursionado en el mundo de las criptomonedas y los mercados financieros. Desde sus redes dice que genera ganancias a diario e invita a experimentar nuevas posibilidades.

El economista Carlos Hugo Barbery dio algunas recomendaciones a las empresas, enfatizó en que el primer paso para toda planificación es separar lo predecible de lo impredecible y en ambos escenarios evaluar qué grado de control se tiene dentro de la empresa y fuera de ella. 

"En un escenario de incertidumbre y sin elementos predictivos, cabe el aforismo financiero de 'ante la duda, espere a tomar decisiones'. Eso implica, postergar inversiones lo que se traduce en empleos y en movimiento económico, es una medida básica de cobertura de riesgos que cualquier emprendedor tomará", sugirió. 

Ahora, Barbery dice que si está en marcha, la decisión es si  continuar o no, ya que en un escenario donde además de la incertidumbre de la pandemia, se dan situaciones adversas como contrabando o control de precios, la figura se complica. 

¿Qué hacer desde lo público? Barbery dice que es necesario un "shock" de confianza, que tiene que partir de decisiones claves y certeras, empezando por el mismo manejo de la pandemia, no se puede (por ejemplo) autorizar fiestas y después desautorizarlas, estar en vilo si habrá cuarentena o no, etc. Cree que urge un aislamiento, pero desde los niveles de gobierno hay que enfocar bien las decisiones y encaminar medidas que promuevan el control de la pandemia, pero con la actividad económica en marcha.

En el caso de las familias, el economista considera que siempre es mejor manejar los gastos fijos con el ingreso fijo y los gastos variables y gustos con el ingreso variable. Dice que si una persona tiene ingresos variables por comisiones, lo más sano es que los gustos los pueda cubrir con este tipo de ingresos, si los tuviera. "Lo peor es llevar un nivel de gastos al filo de los ingresos o, peor aún, endeudarse para financiar gastos superfluos", resaltó.

María Cristina Añez, de la Universidad de la Familia, a pesar del panorama difícil, recordó que los sueños son la sustancia de todos los grandes logros, y que "solo los hombres y mujeres que cobijan grandes sueños llegan a ser constructores de grandes obras y grandes naciones".

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