Con una temperatura que rozó los 36 grados, la tarde del domingo fue el escenario para el Corso Infantil que arrancó con mucha alegría, colorido, espuma y mojazón.
El espectáculo congregó a comparsitas de niños y ballets, sumando a más de 50 participantes inscritos que recorren las calles del 6to al 5to anillo del Cambódromo.
El colorido y entusiasmo, como no podía ser de otra manera, estuvieron presentes. El paso imponente del carro de la reina del Corso Infantil, Isabela I, fue muy aplaudido. Su traje, denominado Leyenda del Dorado, en el que no se usaron plumas, no pasó desapercibido.
El Corso Infantil no solo se destaca por la alegría y el despliegue de talento infantil, sino también por su vocación social.
Los fondos recaudados serán destinados a tres proyectos de gran impacto en la comunidad: Cerniquem, Fulieb y a un programa médico denominado “Mamá sin várices”.
Para esta versión del Corso Infantil las damas rotarias fueron las encargadas de la organización