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Los reclamos en las redes sociales era el pan nuestro de cada día. La gente se quejaba de que el Centro Nacional de Enfermedades Tropicales (Cenetrop) demoraba mucho en entregar los resultados de sus pruebas de Covid-19. Junio fue un mes caótico para los  funcionarios del laboratorio molecular más importante del país.

Fue una gran prueba y hoy ya ha sido superada. Doblaron turnos, cambiaron sus hábitos de vigilia y sueño, pero finalmente cumplieron y continúan a la altura de la situación. Llegaron a tener más de 4.000 pruebas acumuladas, porque había hasta una escasez de insumos. Además, Cenetrop, a un inicio de la pandemia, analizaba también las muestras de otros departamentos.

Cenetrop pasó de procesar más de un millar de pruebas de Covid-19 por día en junio, a unas 200 por estas fechas.

"Hoy en promedio ingresan entre 150 a 200 pruebas y se procesan ese mismo día. Algunas jornadas nos ingresan hasta 250", contó María Isabel Méndez, directora del Cenetrop, que durante la peor etapa de la pandemia gestionó todo lo que su centro y sus funcionarios necesitaban para cumplir con la población.

Sobre las pruebas rápidas

Desde la autorización del uso de pruebas rápidas, el 13 de mayo, este método se convirtió en la forma más económica para que la población decida averiguar si tiene o no Covid-19. Si bien su confiabilidad no es del 100%, como la de PCR, lo cierto es que es uno de los motivos por los que la demanda de este otro tipo de estudio (PCR) ha bajado.

A criterio de Méndez, las pruebas rápidas son una buena opción para conocer si la persona presenta la enfermedad, en el caso que el resultado salga positivo.

"Si sale negativo amerita otro método de diagnóstico, pero ante todo, la clínica manda", explicó Méndez.