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Sumar esfuerzos para multiplicar los resultados y la responsabilidad social e individual son los conceptos que resumen el esfuerzo y los éxitos alcanzados por Guayaquil en la lucha contra la pandemia. Esta ciudad ecuatoriana, muy parecida a Santa Cruz de la Sierra por sus luchas y por las características de su gente, tocó fondo cuando se reportaron 460 muertes por Covid-19 en un solo día. Con hospitales colapsados y gente muriendo en las calles, la sociedad civil se organizó y unió fuerzas. Hace ocho días no hay ni un deceso por coronavirus.

El programa de EL DEBER Radio ¡Qué semana! dialogó con el ex alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, que ahora es el coordinador del comité especial de emergencias por coronavirus de su ciudad. Arrancó el seis de mayo y los avances son sorprendentes. Atacaron la crisis sanitaria y económica desde todos los flancos. El rol del sector privado fue crucial, la conciencia ciudadana fue determinante y el Estado, tanto el municipio como el gobierno central, se sumaron ante la convergencia de esfuerzos de la sociedad civil.

Nebot invita a Santa Cruz de la Sierra a copiar la experiencia y dice con mucha franqueza: “El que está al principio de la innovación y conocimiento tiene grandes ventajas, pero también comete errores y costos que no tiene el que copia, pero el que no aprovecha las ventajas de aprender de la experiencia ajena tiene una actuación que me parece de mal gusto, por decir lo menos”.

El rol de los privados

“La solidaridad no es una opción, sino una obligación; pero para quien no tiene conciencia, también es una conveniencia: La empresa privada, al ayudar al pueblo a salir, va a evitar una recesión de ventas y de pagos. Mientras más rápido se salga de esto, más le conviene a la economía del país, de la ciudad y del sector privado, porque las empresas no pueden funcionar si no tienen clientes con capacidad de pago”. Esa frase de Jaime Nebot resume el rol de los privados en el milagro de Guayaquil.

En el comité de emergencia de Guayaquil está la representación de todos los sectores: empresarios de la agricultura, de las grandes compañías exportadoras, de las organizaciones de ayuda social, de los movimientos cívicos y más.

Invirtieron 5 millones de dólares en dinero en efectivo, pero cada sector sumó su experiencia en logística, en transporte, en producción de medicamentos, en organización vecinal y eso consolidó el avance. “La coordinación es indispensable, la cuarentena es indispensable”, dice Nebot y reconoce que no se puede decir a la gente que necesita alimentarse que no salga de su casa. Por eso, con el empresariado se organizó el abastecimiento en mercados y sobre todo en tiendas de barrio; también se distribuyeron más de 150.000 raciones de alimentos de manera ordenada, casa por casa.

Según Nebot, el aporte valioso -que no está monetizado porque nadie cobra nada- es la experiencia de los privados. Los que saben cómo sacar productos de la aduana, cómo gestionar un vuelo chárter, cómo distribuir ordenadamente los alimentos, etc. Cada sector a cargo de una comisión y un comité central tomando decisiones.

También se entregó material de bioseguridad a cientos de miles de habitantes, pero se puso énfasis en los que están en primera línea: personal de salud, personal de venta en centros de abastecimiento, recolectores de basura, policías, militares, etc.

En cuanto a salud, ante la escasez de medicamentos para enfrentar la enfermedad, los fabricantes se organizaron para importar materia prima y producir, de manera que haya suficiente para que el tratamiento sea gratuito. De esa manera, se abrieron las consultas externas y se atendió a la población para evitar que los casos se compliquen y lleguen a los hospitales que estaban colapsados. El municipio de Guayaquil también desplegó la búsqueda de pacientes casa por casa, para que el tratamiento sea temprano y efectivo. Así fue que se acabó la saturación de las terapias intensivas.

Otra clave del proceso fue la comunicación. Decirle a la gente que su rol es fundamental para evitar que la enfermedad se siga propagando. Nebot recuerda que al principio no se daba la real importancia al virus, hasta que los ciudadanos vieron morir a amigos, vecinos, padres o hijos. Lo único que tienen que hacer es guardar distancia de dos metros, usar mascarilla y lavarse las manos muchas veces al día.

Elecciones

El ex alcalde de Guayaquil dice que en Ecuador habrá elecciones en febrero y que no se puede cambiar la fecha porque la Constitución lo impide. Pero está convencido de que si se pudiera, eso sería lo más sensato, la postergación de uno o dos meses.