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Después de varias semanas grises, Galo Fernández (33) respira más aliviado y ahora sus lágrimas son de felicidad. Hace cuatro días que su esposa gestante pasó a una sala de internación, luego de permanecer 14 días intubada en terapia intensiva y cinco días en terapia intermedia y, además, hace dos recibió la grata noticia de que su bebé que viene en camino no presenta secuelas a causa del Covid-19 y de la medicación, por lo que la posibilidad de una interrupción del embarazo quedó descartada por completo.

El Covid-19 estuvo a punto de arrebatarle a toda su familia, ya que en cuatro ocasiones prácticamente tuvo que decidir entre la vida de ella y la de su bebé, pero milagrosamente ambos resistieron al virus. La dicha de ‘tener de vuelta’ a su familia es tan grande que por momentos olvida las grandes deudas que acumuló desde que el Covid-19 tocó la puerta de su hogar. Galo tenía una vida casi perfecta junto su esposa Yaneth Patricia Montalvo (32). Él, ingeniero electrónico y dueño de una empresa que empezaba a despegar, y ella, farmacéutica. La pareja esperaba a su primer bebé, fruto de un matrimonio feliz.

Se cuidaban al máximo para no contagiarse, pero hace más de un mes ella cayó con los primeros síntomas y luego resultó contagiado Galo y sus suegros, que también pasaron por la intubación y aún no se recuperan de los graves daños del Covid-19.

Parte de su historia se conoció a través de los medios de comunicación cuando Galo salió a denunciar que fue víctima de una estafa, cuando a través de las redes sociales intentó comprar sedantes para su esposa. Hizo un depósito de Bs 5.620 a una cuenta bancaria para un supuesto proveedor que debía enviar los medicamentos desde Tarija, pero el joven se quedó solo con el recibo del depósito porque los remedios nunca llegaron y el vendedor se esfumó, pues no contestó más el teléfono.

Fue uno de los días más tristes, cuenta Galo, porque tuvo que peregrinar por varios lugares hasta conseguir los medicamentos que ese momento escaseaban, pero también porque tuvo que dar su consentimiento para que su esposa sea intubada, con el riesgo de que pierda a su bebé.

Desde entonces sus días se pasan entre hospitales y farmacias. Hasta la fecha ha gastado unos $us 20.000 solo en la recuperación de su esposa, otros $us 11.000 en la recuperación de su suegro y unos $us 17.000, en la de su suegra.

Con tantos gastos no hay ahorros que aguanten, por lo que su vehículo, que compró en $us 20.000, lo remató en tan solo $us 11.000, por la prisa de contar con dinero en efectivo para cubrir los tratamientos. También tuvo que vender los tres lotes que habían comprado con la idea de construir allí las instalaciones para su empresa.

“Gracias a Dios ambos están saliendo victoriosos. Tanto esfuerzo y angustias que he pasado por ella y por mi bebé, no solo para conseguir recursos económicos, sino por la escasez de medicamentos. Uno parece un traficante, yendo a comprar las medicinas de noche a los revendedores en las puertas de hospitales o en lugares oscuros, solo para comprar 10 o 20 unidades de Atracurio o lo que se pueda conseguir”, dice Galo que se tomó unos minutos para compartir su historia.

“Estamos muy felices. Mi esposa está saliendo victoriosa y milagrosamente mi bebé, que tiene siete meses en la barriguita, está sano al 100%. A pesar de ser bombardeado con tantos medicamentos que recibió su madre, él no tiene daños ni en el cerebro, ni el corazón, ni en los pulmones”, dice repetidas veces.

Agradece que a su esposa solo le queden heridas por estar muchos días inmóvil, pero no así secuelas cerebrales, porque cuando despertó de la intubación ese fue el mayor temor. “Al principio no me reconocía y se olvidó del embarazo, pero gracias a Dios poco a poco fue recuperando las lagunas mentales y ahora está bien”, dice. Ahora incluso se han puesto de acuerdo para ponerle nombre al bebé que viene en camino. Se llamará José Ernesto, en honor a un primo de ella que falleció en España y en honor al papá de Galo que venció al Covid-19 con 80 años y seis años de hacer diálisis.

Ahora sus oraciones y esfuerzos se centran en conseguir la recuperación de su suegra, que fue intubada cuando a su suegro le daban el alta médica. Toda ayuda económica es bienvenida y puede hacerlo llamando al 691-99794.

Yaneth Patricia ya está en una sala luego de estar en terapia


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