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 Postes que se tambalearon, árboles que afectaron los tendidos de energía eléctrica y provocaron cortes en algunas zonas, fueron algunos de los casos que se atendió entre las 200 llamadas de emergencia que recibió la Cooperativa Rural de Electrificación. 

En ninguno de esos casos fueron afectadas zonas hospitalarias que son las que requieren prioridad de atención, sino que la mayoría fueron emergencias ‘de rutina’ sucedieron en la periferia y zonas rurales, señaló Nelson Alborta, gerente de operaciones de la CRE. 

Explicó que el grueso de las llamadas era para atender cortes del servicio que afectaban a dos o tres manzanos, a algunos edificios a los que el agua anegó en su estructura subterránea y cortes en viviendas, cada uno de los cuales no llegaba a afectar ni a un centenar de usuarios. Además, en muchos de los casos, el problema puede solucionarse cortando el servicio de una subcentral hasta identificar el problema y, mientras tanto, abastecer a la zona afectada desde otra subcentral de la cooperativa, explicó Alborta. 

Eso sí, “la cantidad de llamados requiriendo nuestra labor, ha sido considerable por la intensidad de la lluvia caída en nuestra ciudad, muy superior a otras precipitaciones”, dijo Alborta, que comparó la cantidad de requerimientos a los que reciben cuando hay vientos muy fuertes. 

Si bien la mayoría de los casos ha sido solucionado, Alborta pidió a la ciudadanía mantener la calma, puesto que si demoran en llegar algún lugar, dijo, es por lo complicado del acceso sobre todo a los barrios donde no hay pavimento, y también tener precaución en los domicilios que haya sido invadidos por las aguas. “Deben bajar la palanca y, aún si ven riesgo porque su pilastra está mojada o por cualquier situación, es preferible que nos llamen y nos esperen porque aunque sea a pie, llegaremos para atenderlos”, subrayó.