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Ante el rechazo de algunos vecinos del Plan 3.000 para que una de las víctimas por el Covid-19 sea enterrada en el cementerio de la Ciudad de la Alegría, la familia finalmente optó por la cremación del cuerpo. Los familiares intentaron enterrar el cuerpo y darle cristiana sepultura. 

“A mí me contactó un familiar de la señora, teníamos todo en orden y cuando estábamos por ingresar al cementerio vimos con sorpresa como los vecinos no nos dejaban pasar. Nadie está libre de que le ocurra algo así. Es necesario más empatía”, manifestó un trabajador de la Funeraria El Buen Pastor que pidió el anonimato por temor a represalias. 

A pesar de que durante varias horas los familiares de la víctima intentaron convencer a los vecinos para enterrar a su ser querido, las personas reunidas al ingreso del cementerio rechazaron esta posibilidad, fue entonces que los dolientes pidieron a la funeraria trasladar el cuerpo hasta Warnes. 

El crematorio Previsora Vida confirmó a EL DEBER que, cerca de las 21:00 de ayer lunes, llegó el cuerpo de una persona a sus instalaciones que se encuentran en el Parque Industrial Latinoamericano para que sea sometido a una cremación. 

Estamos atravesando una crisis sanitaria por ello hemos decidido brindar un apoyo a las familias que por algún motivo se vean golpeadas por el Coronavirus con precios solidarios”, manifestó Ricardo Zuna, gerente de Crematorio Previsora Vida.

La cremación tiene un costo aproximado de 500 dólares que incluye la urna donde se depositan las cenizas. El servicio puede demorar entre 90 a 150 minutos dependiendo de la contextura del cuerpo del fallecido.

“Hay países que están optando por la cremación porque es un protocolo sanitario más seguro que elimina cualquier elemento biológico en 90 minutos”, explicó Zuna.

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