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Este viernes 23 de julio se llevó a cabo la Primera Cumbre por los Bosques Chiquitanos, en Concepción. Participaron la Gobernación, la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), organizaciones indígenas, Fonabosque de parte del nivel central, y representantes de otros municipios, como San Antonio de Lomerío, San Javier, San Ramón, San Julián y Cuatro Cañadas, con apoyo de la cooperación internacional.

Al finalizar la jornada y tras una serie de disertaciones de expertos en temas como incendios, gestión forestal, etc., se firmó un acuerdo de voluntad para la protección de los bosques chiquitanos.

Entre los puntos consensuados se habló de promover la valorización de los recursos naturales maderables y no maderables; promover e impulsar la gestión de recursos financieros para el fortalecimiento de las unidades municipales responsables de la gestión de riego y gestión forestal; fortalecer los recursos humanos y capacidades técnicas y logísticas de las unidades municipales responsables de la gestión de riego y gestión forestal y de otros actores.

Otro punto fue educar, concienciar y difundir información referente a los daños e impactos de los incendios, prevención y valorización del bosque chiquitano. También se mencionó el apoyo a la gestión y conservación de las áreas protegidas y reservas municipales, unidades de conservación del Patrimonio Natural y servidumbres ecológicas.

Además se acordó el fortalecimiento de alianzas  interinstitucionales para desarrollar, gestionar y articular proyectos, programas, planes y establecer una red de comunicación a nivel provincial para la prevención y el cuidado del bosque chiquitano en el marco de la solidaridad y reciprocidad. Por último, también se acordó cumplir y hacer cumplir las normativas vigentes de gobiernos territoriales, gobiernos municipales, departamental y nacional, para generar herramientas legales operativas pertinentes.

A pesar del manifiesto de buenas intenciones, en los puntos no se mencionaron plazos concretos para cumplimiento de objetivos, tampoco se abordaron las leyes conocidas como "combo incendiario", ni los desmontes de inmensas extensiones en haciendas agropecuarias en zona forestal, con permiso de la ABT, tampoco la deforestación (en julio) que ya fue reconocida como ilegal en junio, dentro del área protegida en la provincia Velasco, pero que sigue avanzando, según constató EL DEBER por monitoreo satelital.

La secretaria de Medio Ambiente de la Gobernación, Alejandra Sandoval, quien estuvo presente, recalcó que se  ha coordinado muchas veces, pero que no terminan de articularse los sectores público, privado y la sociedad civil organizada.

Miguel Crespo, director de Probioma, que asistió a la cumbre, explicó que el evento tuvo la intención de juntar a los municipios de Ñuflo de Chávez que fueron afectados por los incendios de 2019 y 2020 y hoy son amenazados. Sin embargo, reconoció que el encuentro adoleció de un problema, y es que no se hizo un análisis de las causas

"Sí se abordó la información histórica de los incendios, la forma de mitigar, etc. Pero el tema de fondo es la derogatoria de las leyes incendiarias que fueron promulgadas en el Gobierno de Evo Morales, ratificadas en el periodo de Jeanine Áñez, y que el actual Gobierno no las ha movido para nada", cuestionó. 

Para él, hay varios problemas. Cree que mientras persistan estas leyes "incendiarias", persistirá también la amenaza de los incendios. Criticó que otro aspecto que no se hubiera discutido para nada es la autorización que la ABT está dando para ampliar las quemas y los chaqueos hasta fines de julio, en una época cuando la helada agudizó la sequía, pero además generó las condiciones, junto con las temperaturas que se incrementan, para que toda esa hojarasca quemada por la helada pueda combustionar. "Ya estamos viendo que los focos de calor se están incrementando en los tres últimos meses", ilustró.

Otro punto de preocupación para Crespo es que no se ha discutido sobre las concesiones que el INRA está otorgando de manera ilegal, los avasallamientos a las áreas protegidas, y la violación del uso del suelo para la ampliación de la frontera agrícola, para la expansión de soya, sorgo, maíz, transgénicos, etc., en miles de hectáreas, como se está viendo en la zona de San Ignacio de Velasco, en el Bajo Paraguá. "Con miles de hectáreas que están siendo desmontadas en una región que no es apta para la agricultura, violando el plan de uso del suelo para grandes extensiones de súbditos brasileños, sobre todo", acusó.

El director de Probioma reconoció que el evento de Concepción dejó sabor a poco, porque mientras no se vaya al fondo del asunto, que son las leyes que promueven la destrucción de la biodiversidad, una deforestación sin precedentes, Bolivia seguirá ocupando los primeros lugares de mayor deforestación en el mundo.

"Lo que hacemos es formar bomberos para apagar los incendios promovidos por el agronegocio, por los traficantes de tierra y los especuladores para la ampliación de la frontera agrícola, la ganadería para la exportación de carne a China, la expansión de la soya transgénica, etc., con un costo social muy alto para el departamento y el país porque esto, obviamente, va a generar mayor sequía, menos lluvias, y tampoco soluciona el problema de la soberanía y la seguridad alimentaria", alertó.

Recalcó que los más afectados son los municipios con presupuestos muy bajos que no responden a lo que significaría un desastre socioambiental como el que se dio en 2019 y 2020, y peor aún con una pandemia que es permanente amenaza y que está afectando a todo el país.

"Hay sectores que seguramente están felices por la falta de análisis profundo que ameritaba el cómo prevenir los incendios. La única forma es declarar una pausa ecológica en todo el departamento de Santa Cruz, en Beni, y en todo el país. Esto supone la derogatoria de las normas incendiarias que fueron promulgadas en la época de Evo Morales y que no han sido derogadas hasta la fecha", insistió.

Según Crespo, Bolivia no puede seguir bajo un modelo agroextractivista, que mantiene al país sumido en la pobreza e importando alimentos por millonarios montos, según datos del INE. "Es un modelo en fase de desastre, tenemos una gran riqueza en frutos, biodiversidad, etc. Se han hecho muchos diagnósticos y a eso debería apuntar el desarrollo, a estar en armonía con el medioambiente", aseveró.

Puso a la pandemia como ejemplo de las secuelas de una mala relación con la naturaleza. "El Estado se subordina a lo que las grandes empresas multinacionales promueven, así no saldremos de este círculo vicioso", apuntó.  

Líderes en deforestación

Según un reporte de la Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN), municipios como Cuatro Cañadas y San Julián, que participaron en el encuentro, tienen una deforestación de su territorio por encima del 90%.


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