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Santa Cruz de la Sierra fue escenario ayer de una importante marcha de unos 10.000 estudiantes que partieron desde el Parque Urbano hacia el estadio Tahuichi Aguilera, el punto de concentración, donde, con autoridades policiales y civiles, cantantes y activistas, compartieron una mañana de fiesta, show al vivo y reflexiones para combatir el delito de trata de personas, cuyas denuncias aumentan cada vez más en nuestro país, según los datos oficiales.

Estadísticas de la Policía Nacional dan cuenta de que, al cabo del primer semestre de este año, en Bolivia se han registrado 298 denuncias por este delito, siendo el departamento de La Paz el que concentra la mayoría de los casos, con 109, seguido de Oruro, con 64; Cochabamba, con 41; Santa Cruz, con 35; Tarija, con 17; Chuquisaca, con 11; Potosí, con 10; Beni, con 8, y Pando, con 3 denuncias (ver infografía).

Aunque el informe policial no consigna el registro semestral de 2018, se puede deducir que la cifra va en aumento. En los 12 meses del año pasado la Policía atendió 430 denuncias en todo el país.

La trata de personas es el comercio ilegal de seres humanos, con propósitos de esclavitud laboral, reproductiva, explotación sexual, trabajos forzados, extracción de órganos y tráfico de drogas, que doblegan la voluntad de las víctimas y hunde en un sufrimiento a los familiares por la ausencia de sus seres queridos.

Pancartas y simulacros

Ayer, 30 de julio, se recordó el Día Mundial contra la Trata de Personas, instituido por las Naciones Unidas, según dijo su secretario general Antonio Guterres, con la finalidad de reafirmar nuestro compromiso y empeño para impedir que los delincuentes exploten a las personas para obtener beneficios, y para ayudar a las víctimas a reconstruir su vida.

En ese lineamiento, miles de estudiantes literalmente paralizaron la capital cruceña al concentrarse desde temprano ayer en el Parque Urbano, de donde partieron talón, planta, punta por el corazón citadino hacia el campo deportivo, dejando, en el trayecto, un mensaje claro a la ciudadanía de estar dispuestos a no ser víctimas de los tratantes de humanos que ahora aprovechan las redes sociales para captar a los incautos.

“¡Mi vida tiene valor, mi cuerpo no tiene precio!”, rezaba uno de los carteles de los escolares. Otros actuaron en escenas de violencia contra mujeres que aparecían amordazadas por sus plagiadores, replicando la forma en que las víctimas son introducidas al negocio de la trata.

La marcha estuvo resguardada por decenas de patrulleros policiales, como anfitriones de la movilización, pues de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen nació la idea de organizar la caminata, con la participación de alumnos de más de un centenar de unidades educativas.

“Ustedes son jóvenes valiosos que tienen un largo camino en la vida... hoy su responsabilidad es ser buenos estudiantes, buenos compañeros, buenos hijos, buenos amigos y buenos vecinos...

Tienen que escuchar siempre los consejos de sus padres, las orientaciones de sus profesores y de la Policía, para no caer en el peligro de la criminalidad, de personas malvadas que los van a querer contactar en el celular, en el colegio, para insertarlos en un mundo oscuro... No envíen sus fotos a personas desconocidas, no confíen fácilmente en quienes no conocen, no puede haber amigos secretos, porque los pueden llevar por el camino del mal”, los arengó el ministro de Gobierno, Carlos Romero, desde la tarima instalada en el gramado del estadio Tahuichi Aguilera.

La masa juvenil, que copó la tribuna de Preferencia y parte de las curvas, desgañitó las gargantas con el show que brindaron el grupo Bajo Cero, Calle 7 y el artista de música urbana Bonny Lovy, que hizo vibrar al público con Noche en Hawaii e Insomnio.

Posibles motivos de la trata

Jhonny Aguilera, director de la Felcc, explicó que la trata de personas siempre tiene un líder que envía a sus operarios a captar a sus víctimas para el tipo de negocio en el que se ha especializado.

Este delito se materializa con la desaparición de una persona que puede acabar muerta, víctima de explotación laboral, sexual o por droga, o simplemente desaparecer por voluntad propia.

“Muchas denuncias no tuvieron una base material cierta, pues se trató de señoritas que habían abandonado sus hogares por razones de orden sentimental”, dijo Aguilera.

El caso más emblemático de trata y tráfico de este año es de la joven cruceña Silvia Machado L., que, a inicios de este mes, apareció muerta en Oruro, con signos de violencia. La muchacha fue captada por una compañera de colegio para llevar droga a Chile, pero no llegó a su destino, pues encontró la muerte por causas que aún se indagan.

La Felcc investiga también la desaparición de una mujer que se presume que está muerta (su esposo es el sospechoso) y otra de origen paraguayo que no da señales de vida.

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