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Hoy el personal de salud del Hospital San Juan de Dios celebró el alta médica de la primera paciente que trataron por coronavirus y que revestía un gran riesgo por ser además una dependiente del tratamiento de diálisis. Ataviados con trajes de bioseguridad y con globos en las manos renovaron su fe al ver que el esfuerzo y el estrés por tratar de frente con la enfermedad ha empezado a dar sus frutos.

Si bien al principio de la llegada de la pandemia a Santa Cruz hubo mucha susceptibilidad entre los trabajadores de salud en diferentes nosocomios, incluyendo el San Juan de Dios, una vez salvados los obstáculos del miedo y el desconocimiento hacia esta enfermedad nueva, se atendió a la paciente cero y a todo paciente que llegó complicado al San Juan de Dios que es un hospital centinela de enfermedades respiratorias agudas desde 2007. En este momento hay seis casos de coronavirus y esperan en breve dar de alta a dos más.

El director del hospital San Juan de Dios, Marcelo Cuéllar, manifestó a EL DEBER que cuando llegó María Saloma al nosocomio el sistema no estaba en condiciones de recibir a un paciente con Covid-19 que sea a la vez paciente renal crónico. “Ahí comenzó el apuro y desesperación para conseguir cómo dializarla, que era un drama adicional aparte del tratamiento para mejorar los síntomas del coronavirus”. Cuéllar explicó que en su hospital hay unidades de diálisis, pero no la podían llevar a Mary por estar en régimen de aislamiento. “Era un riesgo grande y no hay una máquina aislada para este caso, tampoco estaba en nuestros planes inmediatos tener esta situación”.

Cuéllar dijo que hicieron un esfuerzo conjunto entre la Alcaldía (que prestó una máquina) y la Gobernación (que autorizó para adquirir una planta de tratamiento de agua portátil para el funcionamiento del equipo de diálisis), y en el lapso de dos días lograron completar todo lo necesario y comenzar a dializar a María que, para entonces, ya estaba en una etapa crítica de su salud. “Ya habían pasado varios días desde que le tocaba la diálisis. Llevamos la máquina ahí mismo en el régimen de aislamiento con las medidas de bioseguridad para el personal, imagínese manejar su sangre era de altísimo riesgo”, apuntó el director.

Sobre el alta médica de Mary confesó: “Dentro de toda la angustia del día a día, el de hoy es un día muy importante, ver una paciente restablecida es de mucho beneplácito para todos, médicos, enfermeras, personal de rayos X, personal de limpieza, de laboratorio, la gente de diálisis, en fin, todos los médicos que estuvieron alrededor de ella”, dijo refiriéndose por lo menos a 25 personas.

Por último, Cuéllar manifestó que el de María Saloma ha sido un caso muy complejo y celebran que, a pesar de ello, haya sido la primera en salir recuperada. “Ha sido nuestra primera paciente crítica, aunque tuvimos un tiempo a la paciente 0 de San Carlos y al paciente 1 internados, este caso era el que revistió mayor complejidad y requirió mayor atención de muchas personas”. También reconoció que se requirió soporte sicológico para el personal que trató a María y este pequeño acto con globos y música no habitual fue muy significativo también para ellos, los mandiles blancos, que pudieron ver un resultado positivo y escuchar el agradecimiento público de la paciente fue una inyección de ánimo muy importante para el día a día. “Eso renueva la fe y genera esperanza”, confesó Cuéllar, para quien el logro también caló hondo en su mente y en su sensibilidiad.