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Nació en la tierra donde reina el Illimani, pero fue en Santa Cruz donde Elmo Vargas logró todos sus sueños; al fin y al cabo, el camba nace donde quiere. Afincado en la región oriental desde sus tres años, su historia refleja la pujanza y el espíritu emprendedor de los cruceños.

Formado en la universidad de la vida, su carrera en la industria del plástico comenzó cuando prácticamente era un niño. A los 17 años comenzó a trabajar limpiando pisos en una fábrica de este material.

La década de los 80 terminaba dejando a su paso crisis y caos económico, el país estaba en ruinas.

Pero una nueva década llegaba cargada de esperanzas, el joven Elmo Vargas comenzaba su carrera en el mundo laboral haciendo de todo un poco.

“Limpiaba los pisos, barría y hasta preparaba café”, relata.

Pero no se iba a quedar barriendo toda la vida, su inquietud lo llevó a ser uno de los primeros cruceños en operar una extrusora de plástico, que en esa época era manejada solos por técnicos extranjeros.

Luego de dominar todo el proceso de la industria del plástico en el nuevo milenio conoció el negocio del reciclaje residuos.

Trabajó en las primeras empresas que se dedicaban en esta actividad; ocupó cargos importantes e incluso tuvo la oportunidad de trabajar en el exterior. Ofertas no le faltaron, pudo hacerlo en Chile y Argentina, por la experiencia adquirida.

Nos obstante decidió apostar por su país y sobre todo por hacer una industria en Santa Cruz.

Como todo emprendedor empezó de abajo. Instaló su propio negocio de reciclaje en 2008. Con 36 años dejó el trabajo seguro y arriesgó los ahorros de su vida en un pequeño molino que compró en La Paz.

De trabajar con maquinaria de última tecnología paso a recolectar y moler los residuos plásticos que encontraba en la calle.

Pero no se conformó con eso, cada peso ganado lo fue reinvirtiendo en la compra de maquinaria para su pequeña industria.

Hoy Dutex, su empresa, emplea de forma directa como indirecta a más de 300 personas.

Esta factoría cuenta con tres líneas de producción; la primera se encarga de acopiar y seleccionar los residuos; en la segunda se produce la materia prima para la producción de plásticos.

En la tercera se fabrican tubos que son usado para la instalación de red de riego en zonas productoras del país.

Además, la empresa vende materia prima a otras empresas que se dedican a la fabricación de plástico.

Si bien la pandemia frenó varias actividades económicas no detuvo a este emprendedor que incluso adquirió maquinaria y amplió su fábrica mientras otras empresas, del mismo rubro, cerraron por la crisis que trajo la emergencia sanitaria. En plena época de vacas flacas supo salir adelante.

Nuestra ventaja es que tenemos nuestra propia fábrica de materia prima. Antes de la pandemia acopiamos mucho material: todos me decían loco, pero después ampliamos la planta, mientras varias empresas cerraron y otras quedaron mal parados, nosotros no”, dijo.

Sueño

Ahora Vargas piensa en grande, su próximo paso será construir una gran fábrica de reciclaje. Para esto tiene previsto comprar un terreno en el Parque Industrial Latinoamericano (Pilat) ubicado en el municipio de Warnes.

“Esa es la meta, tenemos un terreno que lo estamos comprando con crédito directo Pilat y hemos implementado muchas mejoras, en el reciclaje”, finalizó.


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