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El panorama más amargo de la pandemia al parecer ha empezado a sentirse en el Hospital Obrero de la Caja Nacional (CNS), donde, según denuncias de algunos médicos, ya no quedan respiradores para asistir a pacientes graves y las salas habilitadas para la atención de Covid-19 están completamente llenas, al extremo que los pacientes con alta sospecha de portar coronavirus son internados junto a la morgue, es decir, vivos y muertos comparten un mismo domo, separados por una pared.

Así lo denunciaron médicos que trabajan en el principal centro hospitalario de la seguridad social, que hablaron telefónicamente con EL DEBER bajo reserva, por temor a represalias. “El hospital ha colapsado”, es lo primero que se los escucha decir cuando hablan de la realidad que vive el nosocomio, que es muy distinta de la que preveían las autoridades de la CNS hace más de un mes, cuando se aprestaban a inaugurar dos domos para pacientes de coronavirus y cuando habían anunciado la habilitación de un piso completo en la infraestructura principal para el aislamiento de afectados leves, con lo que esperaban dar abasto a los momentos duros de la pandemia.

“Hoy la realidad es peor de lo que la imaginación más prolífica puede pensar. Estamos al borde del colapso”, manifiesta una de las galenas. Según su testimonio el domo de mayor tamaño habilitado como área de terapia intensiva de Covid-19 ya no dispone de espacios, a pesar de que ha concentrado casi todos los respiradores del hospital. Empezó a operar con  ventiladores propios, pero a medida que empezaron a llegar más pacientes la administración tuvo que echar mano de aparatos de otros servicios con tal de dar abasto a los pacientes de coronavirus. 

“Todos los ventiladores que habían en Emergencias ya se han dispuesto para esa terapia, ayer habían dos aparatos libres como previsión, uno para Covid-19 y otro para pacientes de otra patología, pero esos también ya se los han llevado. El Servicio de Emergencias tenía ocho respiradores, se los llevaron todos; de Cuidados Intermedios sacaron seis e; incluso, el Servicio de Terapia Intensiva cedió algunos aparatos. Si ahora llega un paciente grave, da mucha pena, pero no hay espacio ¿Qué haremos?, es la pregunta”, se lamenta la médica.

Otro médico corrobora la información y dice que eso no es todo. En una parte del segundo domo que empezó a funcionar el lunes y que es para pacientes altamente sospechosos de Covid-19 se habilitó la morgue. “Nunca una morgue de Covid-19 debe estar cerca de una sala de internación de pacientes y de un consultorio, el riesgo de contaminación es alto y mucho más si se trata de pacientes de coronavirus. Eso está ocurriendo en nuestro hospital”, asegura el galeno.

El director del Hospital Obrero, Pedro Lea Plaza, desmintió esta acusación y explicó que la morgue se encuentra a 500 metros del lugar destinado para pacientes con sospechas de Covid-19.

De igual manera explicó que en estos momentos no se encuentran saturados; sin embargo, temen que puedan ser sobrepasados en cualquier momento debido a que la epidemia del coronavirus en Santa Cruz se está saliendo de control.

“Al principio pensamos que 50 camas iban a alcanzar, lamentablemente no sabíamos que todas las provincias nos iban a mandar a sus pacientes, recibimos de Camiri, Charagua, Montero, Vallegrande, Roboré, Puerto Suárez, de todos lados y nos llenaron el hospital, tenemos como 200 pacientes hospitalizados con Covid-19 en la Caja”, declaró Lea Plaza. 

Otras observaciones realizadas 

A decir de los profesionales, a eso se suma que estos ambientes no tienen agua “ni para lavarse las manos”, tampoco disponen de baños ni duchas. “Hay personas convalecientes que quieren ir al baño y deben ir a la infraestructura principal”, agrega la médica.

Según los médicos, el sexto piso, que fue destinado para el aislamiento de pacientes leves, también ya se copó hace algunos días y ahora están internando a pacientes en el quinto piso

Los trabajadores también denuncian que solo el personal que trabaja en las salas de Covid-19 recibe materiales de bioseguridad completos, el resto debe comprarse. Toda esta situación está llevando a que varios médicos y profesionales  resulten contagiados, aseguran.

Consultado al respecto, el ejecutivo del Sindicato de Ramas Médicas (Simra), Mason Kudaka, es cauto. Prefiere que las consultas sobre las camas se las traslade a la Jefatura de Emergencias o a los directivos del hospital. Sobre la carencia de servicios en los domos, manifiesta que la información de los baños "es cierta”, pero que se debe a que esos ambientes no estaban contemplados en el contrato con la empresa constructora; sin embargo, dijo que sabe que se están haciendo los esfuerzos para subsanar este problema.

Por su parte, el gerente regional de la CNS, Julio Suárez, respondió brevemente a EL DEBER que los médicos que hablan de sobresaturación “seguramente no trabajan en el hospital porque el domo (más grande) es para 30 camas y solo están ocupadas 20. Suárez dijo que no puede responder consultas vía telefónica porque desconoce si el llamado proviene de un periodista. Pidió a este medio visitarlo en su oficina para recabar más información al respecto.

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