Han pasado casi dos años desde el asesinato de Mery Laura Fernández en Santa Cruz de la Sierra. Su madre, María Eugenia Justiniano Chávez, quien ahora vive en España, rompió el silencio tras conocer que el principal acusado, Daniel Patricio Gorosito, fue capturado en Brasil gracias a una alerta roja de Interpol. Desde el exilio emocional y físico que significa la distancia, exige que sea extraditado a Bolivia para enfrentar un juicio por feminicidio.
“Solo Dios me dará justicia”, expresó con la voz entrecortada en contacto con EL DEBER. Asegura que su hija fue abandonada por el sistema, y que durante estos años ha luchado contra el silencio, la burocracia y el miedo.
El crimen ocurrió el 18 de agosto de 2022 en una vivienda del Cuarto Anillo de Santa Cruz de la Sierra, donde la joven trabajaba. La autopsia reveló que murió por traumatismo cráneo encefálico y asfixia. Desde entonces, Gorosito había desaparecido. Su rastro reapareció en la ciudad fronteriza de Corumbá, Brasil, donde fue detenido hace dos meses durante un operativo antidrogas. Estaba utilizando una identidad falsa.
La madre de la víctima, que reside en España desde hace casi dos años por razones de salud y por el impacto emocional de la tragedia, relató que enfrentó todo tipo de obstáculos tras el crimen. Denunció que hubo protección hacia el principal acusado y cuestionó a las instituciones encargadas de esclarecer los hechos.
“Me estrellé contra un muro. He tenido que luchar con la clínica, la Policía, la Fiscalía, la justicia... Mientras tanto, el autor desaparecía y dejaba a mis tres nietos en la orfandad”, relató. “Ahora sigo luchando desde lejos, con ellos a mi lado. Solo quiero que Gorosito sea extraditado y cumpla una condena justa”.
Según los reportes oficiales, en el inmueble donde ocurrió el crimen había más de 20 cámaras de seguridad. Sin embargo, no se activaron alertas ni se logró evitar la tragedia. Tras la muerte de Mery Laura, se abrieron investigaciones en Santa Cruz, que concluyeron con la detención de dos personas acusadas de complicidad. Uno fue absuelto y el otro condenado a 15 años de prisión.
Gorosito no fue juzgado porque se encontraba prófugo y había sido declarado rebelde por la justicia boliviana.
Captura en Brasil
El Ministerio Público boliviano, a través de la fiscal especializada en delitos contra la vida, Rose María Barrientos, ya presentó ante el Tribunal Octavo de Santa Cruz la solicitud de extradición. Ahora se espera que el tribunal curse el pedido formal al Estado brasileño, y que se inicie el proceso legal correspondiente.
La captura de Gorosito se produjo cuando agentes de la Policía Federal brasileña allanaron una vivienda en Corumbá, utilizada como punto de venta de drogas. Durante la intervención, fue identificado junto a otro ciudadano brasileño. Al verificar sus antecedentes, se confirmó que tenía una alerta roja de Interpol por el feminicidio cometido en Bolivia. Actualmente, se encuentra recluido de forma preventiva en el penal de Corumbá, mientras se define su extradición a territorio boliviano.
Según datos compartidos por la Policía Federal, además del caso en Bolivia, Gorosito también tenía requerimientos judiciales en Brasil por delitos vinculados al narcotráfico. Su identidad fue confirmada tras un cruce de información entre autoridades brasileñas y bolivianas.
Juicio pendiente
La abogada Lety Tordoya, representante de la familia de la víctima, calificó este caso como uno de los más impactantes registrados en los últimos años en Santa Cruz. Reiteró que el juicio en Bolivia sigue pendiente y que la captura de Gorosito abre la posibilidad de que finalmente se haga justicia.
“La muerte de Mery Laura dejó una familia rota y tres niños sin madre. Ahora, con el autor detenido, esperamos que el Estado boliviano haga su parte y garantice un juicio justo y una sanción ejemplar”, manifestó.
Mientras tanto, en España, María Eugenia Justiniano espera que su voz, quebrada por el dolor pero firme en la exigencia, sea escuchada por las autoridades: “No quiero venganza. Solo justicia para mi hija”.
El Ministerio Público boliviano, a través de la fiscal especializada en delitos contra la vida, Rose María Barrientos, ya presentó ante el Tribunal Octavo de Santa Cruz la solicitud de extradición. Ahora se espera que el tribunal curse el pedido formal al Estado brasileño, y que se inicie el proceso legal correspondiente.
La captura de Gorosito se produjo cuando agentes de la Policía Federal brasileña allanaron una vivienda en Corumbá, utilizada como punto de venta de drogas. Durante la intervención, fue identificado junto a otro ciudadano brasileño. Al verificar sus antecedentes, se confirmó que tenía una alerta roja de Interpol por el feminicidio cometido en Bolivia. Actualmente, se encuentra recluido de forma preventiva en el penal de Corumbá, mientras se define su extradición a territorio boliviano.
Según datos compartidos por la Policía Federal, además del caso en Bolivia, Gorosito también tenía requerimientos judiciales en Brasil por delitos vinculados al narcotráfico. Su identidad fue confirmada tras un cruce de información entre autoridades brasileñas y bolivianas.
La abogada Lety Tordoya, representante de la familia de la víctima, calificó este caso como uno de los más impactantes registrados en los últimos años en Santa Cruz. Reiteró que el juicio en Bolivia sigue pendiente y que la captura de Gorosito abre la posibilidad de que finalmente se haga justicia.
“La muerte de Mery Laura dejó una familia rota y tres niños sin madre. Ahora, con el autor detenido, esperamos que el Estado boliviano haga su parte y garantice un juicio justo y una sanción ejemplar”, manifestó.
Mientras tanto, en España, María Eugenia Justiniano espera que su voz, quebrada por el dolor pero firme en la exigencia, sea escuchada por las autoridades: “No quiero venganza. Solo justicia para mi hija”.