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La frenética actividad en la terminal Bimodal de Santa Cruz se intensifica de cara a la festividad de Semana Santa. La pandemia, y sobre todo la amenaza de la cepa amazónica, han obligado a reforzar los controles a los buses de las diferentes flotas y no descuidar las medidas de bioseguridad.

El administrador de la terminal Bimodal, Mario Pérez, ha dispuesto la desinfección obligatoria de las flotas que llegan desde regiones fronterizas, donde se presume que pueda estar circulando la nueva cepa brasileña de coronavirus. "Por la emergencia que hay en frontera se realiza este trabajo que es complementario del que se hace en la frontera", señaló.

El control de los pasajeros que ingresan por frontera corresponde a las autoridades sanitarias que mantienen activados los sistemas de vigilancia en los municipios limítrofes a Brasil. Es allá, explica el administrador de la Bimodal, donde se realiza el control y la valoración de los pasajeros antes de subir a los buses.

A diario, entre 40 y 45 buses llegan de San Matías y de Puerto Quijarro a la terminal Bimodal de la capital cruceña. Pérez asume que se trasladan "entre 1.000 y 1.100 pasajeros por día". 

A todos "se les toma la temperatura, se les suministra alcohol para las manos y se les exige el uso de barbijo", asegura.

Debido a la pandemia, se ha reducido notoriamente la actividad en la terminal Bimodal. Solo un 40% de las flotas que antes ingresaban a sus instalaciones está funcionando ahora. Con la cercanía de Semana Santa, se espera que se incremente el número de unidades y mejore la confianza de la gente en los servicios de transporte.

La disminución de las flotas que operan desde la terminal responde a la reducción de los destinos habituales. Ciudades como Cochabamba, Trinidad y Yacuiba reclaman menor cantidad de viajes. "Son destinos con un fuerte sentido comercial  y eso afecta a la frecuencia de las salidas", señala.

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