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La Policía, con la cooperación de la Policía Federal en Corumbá (Brasil), capturó al abogado Claudio Américo Caiguara Romero, en cumplimiento a un mandamiento de detención emitido por la jueza contra la violencia de Santa Cruz, debido a un caso de violación agravada contra una adolescente de 13 años que vivía en las Aldeas del Padre Alfredo.

Caiguara permanecía en Corumbá, donde escapó para no asistir a una audiencia cautelar de la jueza contra la violencia Albania Caballero, que el 16 de abril de este año emitió el mandamiento de detención. La aprehensión del imputado fue confirmada por el director de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (Felcv), Paúl Saavedra.

De acuerdo con informes conocidos por EL DEBER, la captura se ejecutó en un operativo desarrollado ayer desde las primeras horas de la mañana. Cuando se hizo la intervención, según versiones policiales, Caiguara escapó en un motorizado que tenía a su disposición. Los agentes que participaron de la acción tuvieron que hacer disparos al aire, porque detectaron que uno de los supuestos guardaespaldas que cuidaba al buscado estaba en poder de un arma de fuego.

Luego de ser reducido, el exfiscalizador de las Aldeas del Padre Alfredo fue trasladado a Puerto Quijarro, territorio boliviano, y se espera que en el transcurso de esta jornada sea llevado ante la jueza Caballero.

Historia de la niña de 13 años

La Fiscalía de la Unidad de Víctimas Especiales (UVE), a la cabeza de Giovana Castro, presentó una investigación desde julio del año pasado en la que se concluye que Claudio Caiguara, siendo un fiscalizador y protector de las Aldeas del Padre Alfredo, se convirtió en el verdugo y abusador de niñas huérfanas.

La acusación principal contra este hombre se sustenta en el conmovedor testimonio de una adolescente de 13 años, que reveló haber sido violada desde sus 11 años. Este testimonio es la prueba de la Fiscalía contra Caiguara, que por seis años era una autoridad dentro del centro de menores huérfanos.

El expediente del caso tiene el respaldo de estudios sicológicos, exámenes forenses, evaluaciones de asistencia social y familia realizados por profesionales de la Gobernación y de la Defensoría de la Niñez y Adolescencia.

“El doctor Caiguara es mi padrino, él abusó de mí cuando yo tenía 11 años. Nos sacó a mí, a mi amiga y a mi hermana para llevarnos al cine y a almorzar. Fuimos al cine y me dijo que lo acompañe a comprar pipocas, soda y helados. Luego me dijo que fuéramos a su casa... Cuando llegamos, me dijo que suba callada a su cuarto... Me agarró las manos, me botó a su cama, me tapó la boca y se encimó en mí”, así relató la víctima el ultraje sexual cometido por el detenido.

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