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Es la nueva directora interina del hospital Japonés, ante la renuncia de Víctor Hugo Zambrana. Neisy Surriabre Miranda (39) asume la dirección de uno de los centros de salud más grande e importante de Santa Cruz en plena crisis sanitaria nacional y mundial a consecuencia de la pandemia del coronavirus.

Vive en la Villa Primero de Mayo. Es cruceña, su padre es de Macharetí y su madre es oriunda de Tarija. Estudió medicina en la Universidad Mayor de San Simón, en Cochabamba. Tiene especialidad en salud pública y administración hospitalaria, además de emergenciología que estudió a través del sistema nacional de residencias médicas, un concurso que se realiza por examen de competencia y que concluyó en el hospital que desde hoy dirige. 

“Soy trabajadora médico de servicio de emergencias y ese es uno de los motivos que me impulsa a tomar este cargo. He vivido y vivo a diario las dificultades que tiene el hospital”, señala.

¿En qué condiciones asume el mando del hospital Japonés?
El hospital siempre se ha caracterizado por darle respuesta a la población cruceña; sin embargo, en esta última época, en la medida que aumenta la demanda, el hospital se mantiene con los mismos recursos y esa es una de sus principales fallas. Esto no es un problema reciente. Hemos tenido 14 años de Gobierno, sabemos que han tenido bastante dinero y sabemos también que la lucha por la salud no es solo del hospital Japonés, sino de todos los hospitales que requieren los recursos, pidiendo el 10% del Presupuesto General del Estado. Esto no solo ocurre en el Japonés, sino en todos los hospitales públicos que una pandemia como esta desnuda todas las falencias que tenemos y que hemos venido soportando durante muchos años.

El anterior director reclamó por la falta de medidas de seguridad para el personal, ¿cómo usted lo va a manejar?
Lo primero que haré es organizar. Sé que todo el hospital tiene el recurso humano suficiente capacitado y, sobre todo, la voluntad de trabajo. Esto no es un hospital, es nuestra segunda casa donde hay personas que han dado su vida por este centro, hay muchos que trabajan más de 20 años y es a esa gente que tenemos que asegurar porque tenemos que protegerlas y darles todos los recursos.
Tenemos que organizar y dirigir con los recursos disponibles y optimizar lo más que se pueda.

¿Cómo calificaría lo que se está viviendo?
Una etapa muy difícil en una situación crítica. Es una pandemia realmente grave que ha colapsado hospitales con capacidades, como aquellos que vemos a diario donde los médicos han renunciado y se  desesperan de ver cómo fallece la gente, porque esta epidemia es agresiva. Si hospitales como en Italia o EEUU han colapsado, realmente nosotros tenemos que ponernos sí o sí a trabajar, no podemos darnos el lujo de fallar en estos momentos.

¿Cuál es el sentir de sus colegas?
Se lo digo en una sola palabra: temor, porque no solamente es la vida de cada uno, sino que detrás de cada trabajador hay una familia.

¿Qué le pide a las autoridades?
Todo el apoyo suficiente para  contener esta epidemia. No vamos a poder superar la crisis que se ha tenido mucho tiempo, en cuanto a recursos, pero necesitamos proteger al personal de salud, dar respuesta a las necesidades a aquellos pacientes que llegan solicitando una atención médica.

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