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En junio de este año, en lo peor de la pandemia en Bolivia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aprobó el uso de los corticoides, especialmente la dexametasona, dentro de los protocolos para tratar a los enfermos graves por Covid-19.

La decisión fue tomada luego de que un ensayo en Reino Unido demostrara que este medicamento disminuye en un tercio el riesgo de mortalidad entre pacientes que requieren ventilación, y en alrededor de un quinto en los que solo precisan oxigenoterapia. No se observaron beneficios en los casos leves.

EXPERIENCIA NACIONAL

El uso del corticoides debe ser uno de los pocos protocolos en que la mayoría coincide como beneficioso, ya que constantemente se generó una serie de debates en torno a la ivermectina, el plasma hiperinmune, la hidroxicloroquina, etc.

Pedro Flores, médico que casi desde el inicio de la pandemia se encuentra apoyando la lucha contra el coronavirus en diversas poblaciones del territorio beniano, reconoce las propiedades de los corticoides desde la experiencia propia.

“Hay diferentes criterios médicos en el tratamiento, pero si se toma en cuenta todo el desarrollo internacional de la pandemia, la gente puede darse cuenta que el que más aceptación tiene es la dexametasona. Desde marzo venimos hablando del corticoide, nos hemos peleado con el Comité Científico, con la gente, pero definitivamente, el remedio que salva la vida es la dexametasona”, sostiene.

Para Flores, la dexametasona es un antiinflamatorio fuerte, el que con mayor fuerza ataca al virus. El médico lo utiliza en la fase 2 de la enfermedad, cuando ocurre la ‘cascada neutrofílica’ o inflamatoria y para evitar daño tisular (lesiones).

“Sobre todo por la hipoxemia (falta de aire), por eso los corticoides son los remedios a elegir, especialmente en el estadio 2, cuando hay problemas a nivel pulmonar, laríngeo o bronquial”, explicó.

Los diabéticos merecen un paréntesis en cuanto al uso de los corticoides, ya que estos medicamentos tienden a elevar el azúcar en la sangre.

Si bien es un buen desinflamante, como es esteroide, hace que se suba el azúcar. Por eso, de acuerdo al estadio, en personas con diabetes iniciamos con indometacina 100 mg cada 12 horas, pero si vemos que la enfermedad viene fuerte, recién le damos corticoides y compensamos con la insulina”, explica.

A sus pacientes, Flores evita darles ivermectina o azitromicina, al menos en fase inicial, su teoría es que al evitar la replicación viral, también disminuye la inmunidad.